Después de dos temporadas buscando su identidad, Gandalf por fin ya se vistió para el papel que siempre ha tenido en la cultura popular.
Para la mayoría de los fans de El Señor de los Anillos, Gandalf tiene una imagen muy concreta: túnica gris, barba larga, sombrero puntiagudo y un bastón que parece haber pertenecido de algún árbol viejo de la Tierra Media. Gracias a las películas de Peter Jackson, Ian McKellen convirtió esa silueta en una de las más reconocibles del cine fantástico, desde su llegada a Hobbiton hasta su enfrentamiento con el Balrog en las profundidades de Moria.
Los anillos de poder pasó buena parte de sus primeras dos temporadas jugando con esa memoria. Daniel Weyman apareció como un desconocido caído del cielo, desorientado, cubierto con ropa áspera y sin tener demasiado claro quién era. La serie de Prime Video soltó pistas durante años hasta que el final de la segunda temporada confirmó lo que muchos espectadores sospechaban desde el principio: aquel extraño era Gandalf.
Gandalf ya tiene sombrero y parece listo para salir de aventura
La primera imagen del personaje en la temporada tres muestra el cambio que faltaba. Weyman aparece vestido como un auténtico Istar, con su bastón retorcido, la barba intacta y un sombrero gris. La nueva imagen recuerda de inmediato al vestuario que usó McKellen en las trilogías de Peter Jackson. La fotografía ni siquiera debutó en un tráiler, sino que apareció impresa en uno de los tranvías promocionales de la Comic-Con de San Diego.
Hasta ahora, la versión de Prime Video se sentía como un Gandalf todavía a medio construir. Tenía el aspecto, los poderes y hasta cierta debilidad por los antepasados de los hobbits, pero le faltaban el nombre, el control de su magia y los objetos que terminarían definiéndolo. La segunda temporada cerró esa etapa al entregarle su bastón y permitirle aceptar finalmente quién era.
El sombrero completa la transformación visual. No significa que la serie vaya a copiar cada detalle de las películas, pero sí deja claro que el personaje ya no será presentado como aquel hombre confundido que apenas podía comunicarse. El Gandalf de la tercera temporada parece más seguro, más poderoso y bastante más cercano al mago que el público reconoce.
La serie tardó dos temporadas en decir lo evidente
La identidad del Extraño fue uno de los misterios más prolongados de Los anillos de poder. Desde la primera temporada hubo guiños difíciles de ignorar: su cercanía con los Pelosos, su forma de hablar y varias frases que recordaban al personaje de las películas. La producción mantuvo la duda durante tanto tiempo que, cuando llegó la revelación, para muchos ya no era exactamente una sorpresa.
Su recorrido por Rhûn terminó de ordenar las piezas. Ahí conoció a Tom Bombadil, comenzó a entender su misión y se encontró con otro hechicero interpretado por Ciarán Hinds, todavía presentado únicamente como el Mago Oscuro. La nueva temporada retomará ese conflicto y pondrá a Gandalf en camino para enfrentarse tanto a esta figura como al ascenso de Sauron.
Ese cambio también debería modificar la actuación de Daniel Weyman. Durante los primeros episodios, el actor interpretó desde la torpeza física, los silencios y la sensación de estar interpretando a alguien recién llegado al mundo. Ahora podrá moverse con otra autoridad. El personaje ya encontró su nombre, su arma y, por lo visto, también un guardarropa bastante más práctico para recorrer la Tierra Media.
Gandalf no será el único que llegará transformado. La historia avanzará varios años después del final anterior y se desarrollará durante el punto más intenso de la guerra entre los elfos y Sauron. El Señor Oscuro buscará forjar el Anillo Único después de quedarse con los nueve anillos destinados a los hombres, mientras Galadriel, Elrond y Gil-galad intentan reorganizarse tras la caída de Eregion.