Pocos recuerdan a esta adorable niña que compartió pantalla con Pedro Infante y conquistó al cine mexicano
Paloma MH
-Redactora
Creo en la magia de Disney. Crecí con Toy Story, soñé con ser Jasmine y encontré en Woody a uno de esos personajes que te acompañan para siempre: noble, leal, protector y con un corazón enorme. Fan de las series mexicanas. Fan absoluta de las actuaciones de Angelique Boyer, especialmente en Teresa.

Una pequeña actriz se convirtió en uno de los rostros más queridos del cine mexicano y dejó una huella que todavía permanece entre los clásicos de aquella época.

Mucho antes de que las grandes estrellas infantiles ocuparan un lugar especial en la memoria del público mexicano, una pequeña actriz de rubias trencitas consiguió robarse la atención con su simpatía, ocurrencias y particular sentido del humor. Su nombre era María Eugenia Llamas, aunque para varias generaciones siempre será recordada como “La Tucita”.

La actriz formó parte de algunas de las películas más recordadas de la Época de Oro del cine mexicano y tuvo la oportunidad de compartir pantalla con uno de los grandes ídolos de la cinematografía nacional: Pedro Infante. Su personaje quedó tan ligado a su imagen que el apodo de “La Tucita” la acompañó prácticamente durante toda su vida.

Así nació “La Tucita”, la niña de las trencitas

María Eugenia Llamas nació el 19 de febrero de 1944 y comenzó su carrera artística cuando todavía era muy pequeña. De acuerdo con el relato recuperado por El Universal, ella y su hermana María Victoria convencieron a su madre para llevarlas a una audición infantil.

El concurso reunió a alrededor de mil 500 participantes y María Eugenia consiguió el primer lugar. Aquella oportunidad la llevó directamente al cine y, poco después, el cineasta Ismael Rodríguez le dio el sobrenombre con el que pasaría a la historia: “La Tucita”.

Su debut cinematográfico llegó con “Los tres huastecos”, película de 1948 protagonizada por Pedro Infante, Blanca Estela Pavón y Fernando Soto “Mantequilla”. Allí comenzó a llamar la atención por la personalidad juguetona y espontánea que imprimió a su personaje.

Compartió pantalla con Pedro Infante en tres películas

La relación cinematográfica entre “La Tucita” y Pedro Infante no se quedó en una sola película. Ambos coincidieron en “Los tres huastecos” (1948), “Dicen que soy mujeriego” (1949) y “El seminarista” (1949).

En “Los tres huastecos”, María Eugenia interpretó a la hija de Lorenzo, uno de los personajes interpretados por Infante. Las travesuras de la pequeña incluso ponían en aprietos a su padre, como cuando colocaba una tarántula sobre su espalda.

Para “Dicen que soy mujeriego”, la actriz volvió a compartir créditos con el ídolo de Guamúchil en una historia en la que su presencia se convierte en parte de los enredos del personaje de Pedro Dosamantes.

Y en “El seminarista”, “La Tucita” aparece en el internado donde el personaje de Infante llega para impartir clases de música. La pequeña incluso participa en uno de los momentos más simpáticos de la historia al proponerle al maestro ser novios de mentiritas.

No fue solamente la compañera infantil de Pedro Infante

Aunque sus escenas junto a Pedro Infante son algunas de las más recordadas de su trayectoria, María Eugenia Llamas construyó una carrera mucho más extensa.

Además del cine, trabajó en teatro, radio y televisión, incursionó en el canto y en espectáculos circenses, y posteriormente se desempeñó como narradora y promotora cultural.

También compartió pantalla con Evita Muñoz “Chachita”, otra de las grandes estrellas infantiles de la Época de Oro. Ambas participaron en “Las dos huerfanitas” (1950) y “Los hijos de la calle” (1952).

Uno de sus mayores reconocimientos llegó precisamente durante su infancia: con apenas seis años obtuvo el Premio Ariel a Mejor Actuación Infantil por su trabajo en “Los niños miran al cielo” (1950).

“La Tucita” nunca dejó de formar parte de su historia

A pesar de haber crecido y asumir papeles muy diferentes, María Eugenia Llamas nunca renegó del personaje que la convirtió en una estrella infantil.

La actriz explicó que cuando las personas la reconocían como “La Tucita” podía notar en sus rostros el cariño y la nostalgia por aquella época del cine mexicano. Incluso consideraba que ese recuerdo demostraba que el personaje había dejado una huella especial entre el público.

María Eugenia Llamas falleció el 31 de agosto de 2014, a los 70 años, en Zapopan, Jalisco. Sin embargo, su imagen como aquella niña de las trencitas continúa ligada a algunas de las películas más entrañables de la Época de Oro del cine mexicano.

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