Para entonces ya había dirigido 'Los imperdonables', 'Los puentes de Madison' y varias décadas de cine hablaban por él. Aun así, Clint Eastwood tenía bastante claro cuál de todas sus películas había salido exactamente como quería.
Hablar de la filmografía de Clint Eastwood puede significar entrar en una discusión que puede durar horas. Está el western que revitalizó el género, el romance que convirtió un puente cubierto en uno de los lugares más tristes del cine y, años después, títulos como Gran Torino, Cartas desde Iwo Jima o Golpes del destino. Incluso elegir cinco ya empieza a complicarse.
Pero Eastwood nunca ha sido sentimental cuando habla de su propio trabajo. En una entrevista de 2004 con CBS recordó una conversación telefónica que había tenido meses antes, justo después de terminar una película. Cuando le preguntaron cómo había salido, su respuesta fue única: era lo mejor que había hecho hasta entonces.
La película de la que Clint Eastwood estaba más orgulloso
La cinta era Río místico, estrenada en 2003 y protagonizada por Sean Penn, Tim Robbins y Kevin Bacon. Cuando el periodista Steve Kroft le recordó aquella afirmación durante la entrevista, Eastwood respondió entre risas: "Soy mi propio crítico". Para él, el estándar es sencilla: si la película había terminado exactamente como la imaginó, había cumplido su objetivo.
La historia adapta la novela de Dennis Lehane y sigue a Jimmy, Dave y Sean, tres amigos de la infancia marcados por un episodio traumático. Años después vuelven a cruzarse cuando Katie, la hija adolescente de Jimmy, es asesinada. Sean ahora es detective, Dave termina bajo sospecha y Jimmy comienza a buscar respuestas por su cuenta.
Eastwood ahí un drama mucho más íntimo que otras películas de su carrera. Todo gira alrededor de heridas antiguas, culpa y personajes que toman decisiones con información incompleta. La investigación criminal empuja la historia, pero buena parte del peso está en lo que ocurrió muchos años antes y en cómo esos tres hombres siguieron cargándolo hasta la adultez.
Conseguir que el estudio hiciera la película fue complicado
Aunque Eastwood ya tenía un Oscar por Los imperdonables, Río místico no fue un proyecto que Hollywood aprobara de inmediato. La cinta tuvo dificultades para conseguir respaldo del estudio e incluso llegó a ofrecer trabajar sin cobrar para sacar adelante la producción. Era una solución que ya había utilizado décadas atrás cuando dirigió su primera película.
El reparto se armó con facilidad. Eastwood envió el guion a Sean Penn y el actor respondió rápidamente. Tim Robbins también mostró interés y Kevin Bacon terminó sumándose al proyecto. Marcia Gay Harden, Laura Linney y Laurence Fishburne completaron un elenco que reunía a varios actores acostumbrados a cargar dramas intensos.
La película terminó costando alrededor de 25 millones de dólares y recaudó más de 156 millones en todo el mundo, una cifra considerable para un drama criminal adulto de más de dos horas. Su estreno comenzó de forma limitada en octubre de 2003 antes de expandirse más y más.
Los Oscar terminaron respaldando aquella seguridad de Eastwood
La temporada de premios confirmó que Eastwood estaba lejos de ser el único convencido. Río místico consiguió seis nominaciones al Oscar, incluidas Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guion Adaptado. Sean Penn ganó como Mejor Actor por su interpretación de Jimmy y Tim Robbins se llevó el premio como Mejor Actor de Reparto por Dave.
Eastwood perdió el Oscar a dirección frente a Peter Jackson por El Señor de los Anillos: El retorno del Rey, pero la película quedó instalada entre los títulos centrales de su carrera. Más de dos décadas después, la película sigue siendo una de las obras mejor valoradas de Eastwood y actualmente puede verse en HBO Max.