Ciudades enteras sobre ruedas, máquinas gigantescas y un mundo donde sobrevivir significa devorar al más débil. Esta ambiciosa aventura de ciencia ficción contó con Peter Jackson detrás del guion y la producción, y hoy puede verse en HBO Max.
Cuando pensamos en Peter Jackson, resulta inevitable regresar a la Tierra Media. El Señor de los Anillos y El Hobbit ocuparon buena parte de su carrera y demostraron que pocos directores podían tomar mundos literarios enormes y convertirlos en espectáculos capaces de funcionar en una sala de cine.
Pero después de pasar años entre hobbits, dragones y ejércitos, Jackson puso los ojos en otra saga de libros completamente diferente: Máquinas mortales. Esta vez había un futuro destruido, enormes ciudades convertidas en vehículos y una idea bastante salvaje: Londres podía perseguir a poblaciones más pequeñas para literalmente tragárselas y quedarse con sus recursos.
'Máquinas mortales' imagina un mundo donde las ciudades se cazan unas a otras
La película fue estrenada en 2018 y está basada en la primera novela de la saga escrita por Philip Reeve. La historia ocurre cientos de años después de que una catástrofe destruyera buena parte de la civilización. La humanidad encontró una solución bastante peculiar para sobrevivir: convertir ciudades completas en gigantescas máquinas móviles.
Londres es una de las más poderosas. Se desplaza sobre enormes ruedas y persigue asentamientos menores para absorber sus recursos, siguiendo una especie de cadena alimenticia urbana. En medio de ese mundo aparece Hester Shaw, interpretada por Hera Hilmar, una joven marcada por su pasado que intenta acercarse a Thaddeus Valentine, el poderoso personaje de Hugo Weaving.
Su camino termina cruzándose con Tom Natsworthy, interpretado por Robert Sheehan, un joven londinense que acaba expulsado de la ciudad junto con ella. A partir de ahí comienza una aventura entre fortalezas móviles, aeronaves y territorios que parecen sacados de una mezcla entre Mad Max, Star Wars y fantasía steampunk.
Peter Jackson trabajó durante años para llevarla al cine
Peter Jackson llevaba cerca de una década interesado en adaptar las novelas de Reeve. Durante un tiempo incluso se contempló que él mismo dirigiera la película, pero su regreso inesperado a la Tierra Media para hacerse cargo de la trilogía de El Hobbit terminó ocupándolo durante varios años. Cuando pudo retomar Máquinas mortales, los derechos de los libros estaban cerca de vencer y el proyecto necesitaba avanzar rápidamente.
Así apareció Christian Rivers, colaborador de Jackson desde los años noventa y responsable de trabajos de efectos visuales y segunda unidad en varias de sus producciones. Jackson decidió entregarle la dirección, aunque siguió muy involucrado: escribió el guion junto con Fran Walsh y Philippa Boyens, sus colaboradoras en El Señor de los Anillos, y además produjo la película.
El respaldo se nota en la escala visual. Máquinas mortales está llena de enormes construcciones, persecuciones y paisajes postapocalípticos, con efectos realizados por un equipo de Weta Digital. Rivers dijo que la intención fue clara durante la producción: querían algo que quedara en medio de Star Wars, Mad Max y Harry Potter.
El público puede darle otra oportunidad en HBO Max
La cinta llegó a los cines con una misión complicada: presentar desde cero un universo enorme y convertir una saga literaria menos conocida en una nueva franquicia. La apuesta no salió como el estudio esperaba. Con un presupuesto reportado de alrededor de 100 millones de dólares, terminó recaudando cerca de 84.8 millones en todo el mundo.
La crítica tampoco la recibió con demasiado entusiasmo y actualmente mantiene 26 por ciento de aprobación en Rotten Tomatoes. Aun así, su premisa sigue siendo difícil de confundir con cualquier otra película. Ver a Londres convertido en una maquinaria gigantesca persiguiendo pequeñas poblaciones ya ofrece una imagen suficientemente extraña como para despertar curiosidad. Máquinas mortales dura dos horas con ocho minutos y actualmente está disponible en HBO Max en México.