Antes de que las telenovelas mexicanas conquistaran el mundo con 'Rebelde' y 'La usurpadora', una historia de amor protagonizada por Edith González y Eduardo Palomo convirtió a Juan del Diablo en uno de los galanes más queridos de la televisión.
Las telenovelas mexicanas han dejado parejas que el público sigue recordando incluso décadas después de su última transmisión. Fernando Colunga y Adela Noriega conquistaron a los espectadores en Amor real, mientras que Thalía y Eduardo Capetillo protagonizaron uno de los romances más famosos de Marimar. Son historias que siguen apareciendo en las conversaciones familiares, especialmente cuando alguien recuerda aquellas tardes o noches frente al televisor.
Pero durante los años noventa hubo una pareja que consiguió algo difícil de repetir. Ella era una joven de familia acomodada, educada bajo las estrictas reglas de su época. Él, un hombre de origen humilde, temperamento fuerte y un pasado marcado por el rechazo de su propia familia. Su romance ya había sido contado en otras producciones, pero la versión que llegó a la televisión en 1993 terminó convirtiéndose en una de las más queridas del melodrama mexicano.
'Corazón salvaje', la versión de 1993 que conquistó a México
Se trata de Corazón salvaje, estrenada el 5 de julio de 1993 por El Canal de las Estrellas. Producida por José Rendón y adaptada por María Zarattini a partir de la obra de Caridad Bravo Adams, la telenovela estuvo protagonizada por Edith González como Mónica de Altamira y Eduardo Palomo como Juan del Diablo. Ana Colchero y Ariel López Padilla completaron el cuarteto principal de una historia ambientada en el México de finales del siglo XIX.
La trama comienza con las hermanas Mónica y Aimée, dos jóvenes de buena posición económica que terminan relacionadas sentimentalmente con Juan del Diablo, un hombre que creció lejos de los privilegios de su padre. Mientras Aimée se deja llevar por la pasión y termina comprometida con Andrés Alcázar y Valle, Mónica intenta cumplir con las expectativas familiares, aunque sus sentimientos comienzan a tomar otro camino.
La relación entre Mónica y Juan se convierte poco a poco en el centro de la historia. Sus diferencias sociales, los celos y las mentiras de quienes los rodean complican un romance que comienza entre conflictos y desconfianza. La personalidad impulsiva de Juan contrasta con la paciencia y firmeza de Mónica, una dinámica que Eduardo Palomo y Edith González llevaron a la pantalla con una química que terminó conquistando a los espectadores.
La historia de Juan del Diablo ya había llegado a la televisión dos veces
Mucho antes del éxito de 1993, Corazón salvaje había conquistado a los lectores gracias a la escritora cubana Caridad Bravo Adams, autora de la novela publicada en 1957. Su historia llegó primero al cine y después a la televisión, donde distintos actores tuvieron la oportunidad de interpretar a Mónica y Juan del Diablo. La primera versión mexicana para televisión apareció en 1966, con Julissa y Enrique Lizalde como protagonistas
En 1977 llegó otra adaptación, esta vez con Angélica María como Mónica y Martín Cortés como Juan del Diablo. Susana Dosamantes y Fernando Allende completaron el reparto principal. Ambas producciones fueron realizadas por Ernesto Alonso, uno de los grandes productores de Televisa, quien encontró en los romances de época un terreno perfecto para los grandes melodramas.
La versión de 1993 tuvo un elemento que terminó distinguiéndola de sus antecesoras: la adaptación de María Zarattini y el trabajo de sus protagonistas. Eduardo Palomo, además, estuvo a punto de quedarse fuera del proyecto, pues otros actores fueron considerados para interpretar a Juan del Diablo. Entre los nombres que se mencionaron durante el proceso de selección estuvo incluso el cantante Ricardo Arjona.
Eduardo Palomo y Edith González hicieron inolvidable esta historia
La imagen de Eduardo Palomo con el cabello largo, la ropa abierta y su carácter rebelde se convirtió en uno de los grandes símbolos de las telenovelas de los noventa. Juan del Diablo tenía una personalidad difícil, marcada por los resentimientos familiares y la vida fuera de los círculos aristocráticos. Frente a él, Edith González construyó una Mónica que podía ser dulce y reservada, pero también firme cuando debía enfrentarse a las injusticias que rodeaban a su esposo.
La producción también tuvo una banda sonora que acompañó su enorme popularidad. El tema principal, interpretado por Mijares y compuesto por Jorge Avendaño, se convirtió en una de las canciones más reconocibles de las telenovelas mexicanas. Las locaciones, los enormes vestidos de época y los paisajes costeros ayudaron a crear una historia que parecía más cercana a una película romántica que a las producciones habituales de televisión.
El éxito también llegó a las premiaciones. En los TVyNovelas de 1994, Corazón salvaje ganó como mejor telenovela, mientras Edith González y Eduardo Palomo recibieron los reconocimientos a mejor actriz y mejor actor protagónicos. Ana Colchero también fue premiada por su interpretación de Aimée, y la historia consiguió reconocimiento internacional en países como Italia y España.
En 2009, Televisa volvió a adaptar la novela con Aracely Arámbula y Eduardo Yáñez, combinándola con elementos de Yo compro esa mujer. Para entonces, Eduardo Palomo había fallecido en 2003, mientras Edith González moriría años después, en 2019. La versión que protagonizaron juntos permanece entre las más recordadas de la televisión mexicana y puede verse actualmente en ViX México, donde están disponibles sus capítulos.