Un retrato introspectivo de Almodóvar que navega entre la realidad y la ficción.
por Carolina CantoralEs innegable que el cine español no ha defraudado en los últimos años, tan solo durante la reciente edición del Festival de Cine de Cannes, por primera vez en la historia del cine tres películas españolas compitieron por la tan codiciada Palma de Oro: La bola Negra de Javier Calvo y Javier Ambrossi, El ser querido de Rodrigo Sorogoyen protagonizada por Javier Bardém y Amarga Navidad de Pedro Almodóvar, cinta que tras su proyección en el festival fue ovacionada de pie por más de ocho minutos.
Ahora, la vigésima cuarta película de Almodóvar por fin llega a las de cines mexicanas y si bien desde su proyección en cines españoles en marzo de este año y durante Cannes generó opiniones muy divididas, terminé formando parte del grupo que amó y disfrutó esta película.
¿De qué trata 'Amarga Navidad'?
Almodóvar entrelaza dos historias con dos líneas temporales diferentes: En 2004 seguimos a Elsa, una retirada cineasta que ahora se dedica a la publicidad y que tras sufrir un ataque de pánico se da cuenta que no ha podido vivir el duelo de su fallecida madre y su refugio ha sido el trabajo, por lo que se toma unas vacaciones para despejarse en una paradisíaca isla, acompañada de su mejor amiga.
Por otro lado en 2025 se encuentra Raúl, un aclamado cineasta que tras sufrir un bloqueo creativo encuentra en las tragedias de las personas de su alrededor la inspiración perfecta para su nueva película, por lo que comienza un guion reflejándose a través de la ficticia Elsa.
'Amarga Navidad': un viaje entre la ficción y la realidad
La estructura del filme entrelaza magistralmente hechos reales y elementos ficticios a través de dos épocas. Aquí, el personaje de Raúl funciona como un espejo y alter ego del propio Pedro Almodóvar y a su vez, el personaje de Raúl (que ya es una ficción) se proyecta en el personaje de Elsa. Es decir, Elsa es un reflejo de Raúl, de la misma forma que Raúl es un reflejo de Almodóvar, casi como si se tratara de una matrioska narrativa.
A través de Raúl, Almodóvar se permite volcar sus miedos, explorar sus propias inseguridades y desnudar la complejidad detrás del proceso creativo detrás de un nuevo proyecto y como los límites morales quedan de lado con tal de satisfacer al desarrollo artístico, en este caso un guion cinematográfico. O resumiendo con una frase, Almodóvar demuestra que “más vale pedir perdón, que pedir permiso”, todo sea por el bien de una buena historia sin medir las consecuencias de a quienes afecta.
Es por eso que el punto más fuerte de Amarga Navidad es su estructura narrativa, que se aleja de lo convencional y retrata ambas historias de una manera que me envolvió completamente. Y aunque puedo entender por que para algunos podría parecer algo densa de procesar o incluso lenta, me parece que su ritmo es el adecuado para la naturaleza de la historia.
Tampoco podría dejar pasar hacer una mención especial al espectacular reparto de Amarga Navidad, todos con interpretaciones impecables conformado por Bárbara Lennie como Elsa, Leonardo Sbaraglia como Raúl, y con la participación de Victoria Luengo, Patrick Criado, Milena Smit, Aitana Sánchez-Gijón y Quim Gutiérrez.
Así, Amarga Navidad es un relato íntimo y transparente sobre la vulnerabilidad y las crisis creativas de la mano de un tema tan complejo como el duelo, en donde Almodóvar decide presentarse sin máscaras, aceptando su verdad frente a la audiencia.
Es por eso que hasta ahora, en lo que va de 2026, esta tragicomedia de Almodóvar ya se convirtió en una de las mejores películas que he visto en lo que va del año y un imperdible para los seguidores del aclamado cineasta.