Christopher Nolan se ha convertido en uno de los pocos cineastas de Hollywood que sigue apostando por los efectos reales. Mientras muchas superproducciones dependen de las imágenes generadas por computadora (CGI, por sus siglas en inglés), para crear sus secuencias más ambiciosas, el realizador británico prefiere llevar las escenas al mundo real, incluso cuando eso implica tomar decisiones que parecen imposibles.
Esa filosofía quedó perfectamente reflejada durante la producción de Tenet, la cinta de espionaje protagonizada por John David Washington, Robert Pattinson, Elizabeth Debicki y Kenneth Branagh. Para una de las escenas más impactantes de la película, Nolan descartó el uso de efectos visuales y terminó comprando un Boeing 747 auténtico para destruirlo frente a las cámaras.
Comprar un avión fue más práctico que crear uno con CGI
En una entrevista con la revista Total Film, Christopher Nolan reveló que, al principio, su plan era resolver la secuencia utilizando miniaturas, escenarios construidos y una combinación de efectos visuales.
Sin embargo, mientras buscaban locaciones en Victorville, California, el equipo encontró un depósito con varios aviones retirados de servicio. Tras evaluar el presupuesto y las posibilidades técnicas, descubrieron que adquirir un Boeing 747 real y filmar la explosión sería más eficiente que construir una réplica o generar toda la escena con herramientas digitales.
Empezamos a hacer cálculos y se hizo evidente que era más eficiente comprar un avión real de tamaño completo y filmar la secuencia en vivo
Nolan reconoció que la decisión terminó pareciendo una "compra impulsiva", aunque destacó que todo fue posible gracias al trabajo del supervisor de efectos especiales Scott Fisher y del diseñador de producción Nathan Crowley, quienes desarrollaron la logística para ejecutar la secuencia de forma segura.
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Robert Pattinson tampoco podía creerlo
El rodaje sorprendió incluso al propio elenco. Robert Pattinson recordó que, mientras filmaban la escena, no dejaba de pensar en lo extraordinario que era ver explotar un Boeing 747 real.
Es tan atrevida que roza lo ridículo. Mientras la rodábamos pensaba: '¿Cuántas veces más va a pasar esto en una película?'
La secuencia terminó convirtiéndose en uno de los momentos más comentados de Tenet, precisamente porque el impacto que aparece en pantalla fue capturado de forma real y no creado por computadora.
El sello que distingue a Christopher Nolan
La decisión de destruir un avión auténtico no fue un simple capricho. Forma parte de una filosofía que Christopher Nolan ha defendido durante toda su carrera. El cineasta considera que los efectos prácticos ofrecen una sensación de escala, peso y realismo que resulta difícil de igualar con imágenes generadas por computadora.
Producciones como The Dark Knight, Dunkerque, Interstellar y Oppenheimer también recurrieron a efectos físicos siempre que fue posible, una característica que se ha convertido en una de las principales señas de identidad del director, y es que Christoper Nolan sigue demostrando que, para él, si existe la posibilidad de hacerlo de verdad, esa será casi siempre la primera opción.