En el mundo de Akira Toriyama y Dragon Ball, cuando hablamos de Goku, hablamos del peleador más incansable del anime. El Saiyajin por excelencia es el responsable de convertir la palabra "entrenamiento" en sinónimo de estilo de vida. A lo largo de las sagas de Dragon Ball Z, Kakarotto usó cada técnica, transformación y truco posible para vencer a enemigos que parecían imposibles.
De todas las sagas, para muchos, la de Cell es especial. Es el momento en que todos los personajes llegan a su punto máximo, y la Tierra pende de un hilo. Goku y Cell no solo se enfrentan por fuerza, sino también por respeto. Pero entre tantas explosiones, ataques de energía y gritos, hay algo que no sucede. Aunque Kakarotto sí lo había hecho antes con Vegeta, Freezer y muchos otros, por primera vez, decide no usarlo.
El detalle que pocos notaron
Resulta que Cell es el único enemigo principal al que Goku nunca muerde durante la batalla. Puede sonar como algo bastante raro, pero es cierto. A lo largo de la serie, el Saiyajin no dudaba en usar todo su potencial cuando era necesario, y eso incluía sus dientes, cuando todo lo demás fallaba.
Toei Animation
Lo hizo contra Raditz para liberarse, contra Nappa en un momento de desesperación, e incluso en otros combates donde su instinto primitivo tomaba el control. Era su forma más salvaje de resistir, una especie de reflejo Saiyajin, pero contra Cell, eso no lo hizo. Por primera vez, Goku peleó con otras herramientas, más allá de la boca.
Un cambio en el espíritu de Goku
Esa diferencia, aunque parezca mínima, reflejó un cambio en el personaje (aunque temporal). Durante la saga de Cell, Goku ya no era el mismo niño salvaje que peleaba por instinto: ya era un maestro, un estratega y un padre. Su objetivo no era derrotar al enemigo, sino preparar a Gohan para hacerlo.
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Por eso su pelea se sintió distinta. No buscó ganar a cualquier costo ni dejarse llevar por su naturaleza Saiyajin, sino tener una lucha con sabiduría. Cell, el "villano perfecto", termina siendo el reflejo de esa madurez: un combate entre la fuerza bruta y la mente.
Un cambio… solo por un tiempo
Aunque parezca que Goku había dejado atrás ese instinto primitivo, la calma no duró para siempre. Más adelante, durante su brutal pelea contra Kid Buu, volvió a usar los dientes como arma, demostrando que su ferocidad seguía intacta cuando la situación lo exigía.
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Y años después, en Dragon Ball Super, el mismísimo Bills, el Dios de la Destrucción, también terminó siendo víctima de una mordida del Saiyajin más famoso del universo. Lo que confirma que ese lado salvaje de Goku nunca desapareció del todo: simplemente dormía. La realidad es que cuando el destino lo empuja al límite, su naturaleza Saiyajin, y sus dientes, siempre regresan.