Kevin Costner es una estrella en toda la palabra. El actor ha sido vaquero, héroe deportivo, político y figura paterna en historias que mezclan épica y humanidad. Desde clásicos como Danza con lobos hasta dramas más recientes como Yellowstone, siempre ha proyectado esa imagen de hombre firme y eperimentado.
Por otro lado está Ben Affleck, cuya trayectoria ha sido todo menos lineal. Desde ídolo de Hollywood en los 2000, figura cuestionada durante años y su resurgimiento como actor y director respetado. Affleck suele interpretar personajes atrapados entre el éxito y la caída, como Bruce Wayne en Batman V. Superman: El origen de la justicia y thrillers como Perdida.
Una lección de economía sin fórmulas
Entre ambos actores hay un contraste visible, y es precisamente eso lo que hace tan interesante a una película que los reunió en un proyecto mucho más profundo de lo que aparenta: The Company Men. La cinta es un drama inteligente y sugerente que puedes ver actualmente en Netflix.
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Dirigida por John Wells, la cinta sigue la historia de tres altos ejecutivos que, tras ser despedidos, deben reconstruir sus vidas desde cero. Entre ellos está Bobby Walker, interpretado por Affleck, un padre de familia acostumbrado a un estilo de vida costoso y a una identidad basada completamente en su éxito profesional.
El despido lo golpea más fuerte de lo que esperaba. Él no solo pierde el trabajo, pierde el sentido de quién es. Poco a poco, y con ayuda de familiares y amigos, su visión del mundo empieza a cambiar, aunque no sin atravesar un proceso de resistencia y dolor.
Tres caídas, tres destinos distintos
Uno de los grandes aciertos de The Company Men es que no presenta una sola experiencia, sino varias. Cada personaje vive la crisis de forma distinta, y esas diferencias dicen mucho sobre cómo opera el sistema. Kevin Costner interpreta a un hombre mayor, con habilidades prácticas y una mentalidad distinta, que encuentra otra forma de salir adelante.
BRIAN ORNDORF
La película deja claro que la crisis financiera no es solo un evento macroeconómico. Es un catalizador de transformaciones personales. Factores como la edad, la red de apoyo y los privilegios acumulados determinan quién puede reinventarse y quién queda atrapado en la incertidumbre.
Crítica social desde lo humano
Aquí no hay grandes villanos corporativos ni caricaturas. Entre juntas de trabajo y decisiones frías, The Company Men observa ese mundo con una mirada crítica, pero profundamente humana. Se interesa más por las emociones que por los números, más por el impacto cotidiano que por el titular económico.
Vista hoy, The Company Men resulta especialmente importante. La inestabilidad laboral, los despidos masivos y la precariedad no son temas del pasado, sino que siguen aquí, más presentes que nunca. Y esta película funciona como un espejo incómodo para cualquiera que haya creído que el éxito es permanente.