Amazon Prime Video lleva rato jugando en las grandes ligas. No solo por cantidad, sino por variedad. Ahí conviven universos llenos de acción, mundos postapocalípticos y fantasía épica con presupuestos que se notan en cada plano. Producciones ambiciosas, bien hechas y, sobre todo, muy conscientes de lo que quiere el espectador.
Ahí está Bailarina, expandiendo el universo de John Wick con violencia coreografiada y elegancia letal. O Fallout, que logró lo impensable: adaptar un videojuego querido sin traicionar a sus fans. Y claro, El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder, que guste más o menos, dejó claro que Amazon no escatima cuando se trata de espectáculo.
Pero entre dragones, explosiones y mundos gigantes, a veces se esconden historias mucho más pequeñas en escala y mucho más perturbadoras en impacto. Películas que no necesitan monstruos ni efectos imposibles para ponerte tenso. Solo una idea incómoda y un personaje al que no deberías querer mirar, pero no puedes dejar de hacerlo.
El thriller que se te mete bajo la piel
Ese es el caso de Primicia mortal, una de esas películas que no levantan la voz pero tampoco te sueltan. Está disponible en Amazon Prime Video y presume un 92 por ciento de aprobación, cifra que no llega por casualidad.
Open Road Films
Desde sus primeros minutos, la película deja claro que no viene a tranquilizarte. Su atmósfera nocturna, su ritmo incómodo y su protagonista inquietante construyen una experiencia que se siente demasiado real. Como si estuvieras viendo algo que pasa todas las noches, pero prefieres ignorar.
Una ciudad, una cámara y una ambición sin freno
La historia se mueve en la Los Ángeles nocturna, esa que casi nunca aparece en las postales. Ahí conocemos a Lou Bloom, un tipo desesperado por encontrar trabajo, dirección, lo que sea. No tiene escrúpulos claros ni un código moral definido, solo hambre de éxito.
Open Road Films
Todo cambia cuando presencia cómo un grupo de periodistas freelance graban escenas de accidentes y crímenes para venderlas a los noticieros locales. Lou entiende rápido el negocio: cada tragedia es dinero. Cada víctima, una oportunidad.
A partir de ahí, se mete de lleno en ese mundo voraz donde la línea entre informar y explotar se vuelve borrosa. Con la ayuda de Nina, una productora de noticias tan ambiciosa como él, y Rick, un asistente novato que no termina de entender en qué se metió, Lou inicia una escalada tan brillante como perturbadora.
Cuando el observador se vuelve parte del problema
Lo verdaderamente inquietante de Primicia mortal no es la violencia. Es la frialdad y la manera en que Lou observa el caos como si fuera un rompecabezas que puede acomodar a su favor. Cada decisión que toma cruza un límite nuevo, pero siempre con una sonrisa tranquila, casi motivacional.
Primicia mortal no es una cinta para poner de fondo. Tampoco para ver mientras revisas el celular. Te exige atención y te paga con ansiedad, de la buena. De esa que te mantiene alerta, pensando, incómodo incluso después de que aparecen los créditos.