Desde Volver al futuro, Hechizo del tiempo y Cuestión de tiempo, los viajes hacia el pasado o el futuro han uno de los grandes fetiches de la ciencia ficción. Lo hemos visto de mil formas: máquinas imposibles, portales brillantes y paradojas que explotan la cabeza. Pero pocas series se han detenido a hacer una pregunta tan incómoda como brillante: ¿y si solo pudieras viajar al pasado ocupando el cuerpo de alguien que estaba a punto de morir?
Esa es la premisa oscura, ética y adictiv— de una serie que muchos pasaron por alto en su estreno, pero que hoy es una de las propuestas de ciencia ficción más inteligentes que puedes encontrar en Netflix México.
Una misión imposible con reglas muy claras
La serie es Viajeros y arranca en un futuro devastado, donde la humanidad está al borde del colapso total. Para evitarlo, una inteligencia avanzada diseña un plan extremo: enviar conciencias humanas al pasado para corregir eventos clave antes de que todo se vaya al demonio.
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Pero hay una condición fundamental. Los viajeros solo pueden ocupar cuerpos de personas que estén a segundos de morir. Así se evita alterar la línea temporal con muertes "nuevas", En teoría, nadie pierde la vida, pero en la práctica todo se complica.
La transferencia es precisa: hora exacta, latitud, longitud y elevación. Gracias a los registros digitales del siglo XXI, con teléfonos inteligentes, GPS y bases de datos, el futuro puede localizar con precisión a cada anfitrión.
Nuevas conciencias, vidas ajenas
Así conocemos a cuatro personas completamente distintas entre sí: una madre soltera, un joven adicto, un atleta de preparatoria, y un conserje con discapacidad cognitiva. Todos tenían algo en común: iban a morir el mismo día.
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En el último segundo, sus cuerpos son ocupados por viajeros del futuro. Personas entrenadas, con misiones claras, pero atrapadas en vidas que no eligieron, con familias que no conocen y pasados que deben memorizar. Porque salvar al mundo está muy bien pero ahora tienen que pagar renta, mantener relaciones, esconder secretos y no levantar sospechas.
El verdadero reto no es el futuro, es el presente
Lo que hace especial a Viajeros no son solo sus misiones, sino sus consecuencias. Cada episodio explora el choque entre la lógica fría del futuro y la complejidad emocional del presente.
Los protagonistas deben integrarse "perfectamente" en la vida de sus anfitriones. No pueden decir quiénes son. No pueden explicar por qué ya no sienten lo mismo por su pareja o por qué de pronto cambiaron radicalmente.
Y, sobre todo, no pueden olvidar que la persona cuyo cuerpo usan ya no existe. Ese dilema ético atraviesa toda la serie y la eleva por encima de muchas historias de viajes en el tiempo más espectaculares, pero menos humanas.
Viajeros no fue un fenómeno masivo, pero con el paso del tiempo se ha ganado un estatus de joya escondida. Tres temporadas bien construidas, sin alargar innecesariamente la historia, con un cierre que respeta la inteligencia del espectador.