Si hay una pareja que nadie vio venir en Dragon Ball Z, fue la de Vegeta y Bulma. Siendo honestos, al inicio, él era un villano despiadado que solo pensaba en superar a Goku. Y ella siempre fue la mente brillante detrás de Capsule Corp, con cero paciencia para tipos arrogantes. Pero en el anime de Akira Toriyama todo puede suceder y terminaron juntos.
Lo curioso es que la relación no nació como un cuento romántico clásico. Nada de miradas largas ni confesiones bajo la luna. Fue más bien un encuentro impulsivo: una noche de pasión y luego un silencio incómodo. Pero ahí empezó todo.
De villano a algo más
Vegeta es uno de los personajes más queridos del universo creado por Toriyama justamente por su evolución brutal. Pasó de ser un antagonista implacable en la saga de Freezer a convertirse, poco a poco, en un anti-héroe durante la saga de los Androides y Cell. Ese cambio no fue inmediato. Y muchos fans creen que Bulma tuvo mucho que ver.
Toei Animation
Durante la saga de los Androides es cuando se confirma que Bulma y Vegeta tuvieron una relación fugaz que dio como resultado a Trunks. Lo más impactante fue que Vegeta, al principio, prácticamente ignoró a su hijo recién nacido. Su obsesión por entrenar y superar a Goku seguía siendo prioridad absoluta.
Pero eso no significa que no sintiera nada. Porque cuando la vida de Bulma estuvo en peligro, Vegeta reaccionó. Y cuando Trunks del futuro apareció, vimos algo que no esperábamos: orgullo.
Toei Animation
Lo cierto es que Vegeta nunca fue expresivo. No iba a decir "te amo" con facilidad. Su lenguaje era otro: protección, presencia y sacrificio.
En la saga de Majin Buu, ese desarrollo alcanza su punto más alto. Cuando abraza a Trunks antes de sacrificarse, queda claro que ya no es el mismo príncipe Saiyajin que llegó a la Tierra buscando destrucción. En Dragon Ball Super, la transformación es aún más evidente con preocupándose por Bulma durante su embarazo.
Amor a su manera
La relación de Vegeta y Bulma no es perfecta y nunca lo fue. No nació de una historia idealizada, sino de circunstancias inesperadas. Pero justo ahí está lo interesante.
Vegeta no cambió por completo de la noche a la mañana. Su evolución fue gradual y su vínculo con Bulma fue parte esencial de ese proceso. Pasaron de una noche impulsiva a construir una familia sólida. Y aunque Vegeta jamás será el tipo más romántico del universo, hay algo innegable: su amor es feroz.