Hoy es fácil pensar en Tom Hanks como sinónimo de prestigio. Hace más de 30 años logró algo que suena casi imposible: ganar el Oscar a Mejor Actor dos años seguidos. Primero por Philadelphia y después por Forrest Gump. Un hito que solo Spencer Tracy había conseguido antes y nadie más lo ha repetido desde entonces.
Hanks es un tipo que te hace llorar, reír y creer otra vez en la humanidad todo en la misma película. Pero antes de convertirse en el actor más querido de Estados Unidos, también tuvo sus tropiezos. No todo en su filmografía es oro. Hay una cinta en particular que, si pudiera viajar en el tiempo, quizá dejaría pasar.
Una comedia que nadie pidió
Se trata de El hombre del zapato rojo, una comedia de 1985 dirigida por Stan Dragoti. La película era un remake de la parodia francesa El hombre alto y rubio con un zapato negro, protagonizada originalmente por Pierre Richard. En papel sonaba divertida: espionaje, confusiones absurdas y un hombre común metido en problemas gigantes.
20th Century Fox
Hanks interpreta a Richard Harlan Drew, un violinista distraído que, por pura casualidad, y un zapato rojo bastante llamativo, termina siendo confundido con un espía internacional. La CIA lo toma como pieza clave de una conspiración que ni él entiende. Caos, persecuciones y enredos, prácticamente, el paquete completo.
El problema es que nada de eso terminó funcionando. Ni el público se rió demasiado ni la crítica tuvo piedad. La cinta apenas recaudó alrededor de 8.6 millones de dólares en taquilla, recuperando solo la mitad de su presupuesto. Y para colmo, el reconocido crítico Roger Ebert la describió como "fallida" y "poco divertida".
Cuando el encanto no es suficiente
Lo curioso es que Hanks ya empezaba a construir esa imagen de tipo adorable, un poco torpe pero entrañable. Ese sello que después explotaría más tarde. Pero aquí, algo no hizo clic.
20th Century Fox
Años después, el propio actor ha reconocido que no todas sus películas fueron un éxito. "No es una película tan buena", llegó a admitir sobre algunos de sus primeros trabajos, y aunque no siempre menciona títulos directamente, es evidente que esta comedia está entre las que menos cariño le guarda.
Porque si algo demuestra la carrera de Hanks es que incluso los grandes necesitan equivocarse para afinar el rumbo. Antes de Salvando al soldado Ryan, antes de quedarse varado en una isla con Naúfrago, antes de sentarse en esa banca contando su vida en Forrest Gump, hubo intentos que no dieron en el blanco.
Si algo deja claro esta historia es que hasta los actores más admirados tienen películas que preferirían borrar de su currículum. Y lejos de restarles mérito, los vuelve más humanos. Porque Tom Hanks tiene dos premios Oscar consecutivos, récords históricos y una lista interminable de clásicos. Pero también tiene una comedia de espionaje con un zapato rojo que no hizo reír a casi nadie.