Netflix tiene más de dos mil series dentro de su catálogo, por lo que es sencillo perderse en esa amplísima bastedad de títulos y géneros -como la fantasía, ciencia ficción o terror-, e incluso terminar repitiendo los títulos de siempre. Así es que si estás buscando algo que puedas maratonear este fin de semana, pero tal vez no hayas visto, nos remontaremos a una historia de 2017 que fue paralela al auge de Stranger Things, pero con una narrativa completamente diferente.
Es británica y tiene tintes de comedia negra que combinan la violencia, la ironía y una trama profundamente desgarradora sobre la adolescencia. En total tiene ocho episodios de aproximadamente 20 minutos de duración, que la hacen perfecta para un maratón de fin de semana.
Una de las mejores series británicas de Netflix con 16 episodios
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La trama de la serie sigue a James (Alex Lawther), quien es un joven de 17 años que se autodefine como psicópata tras años de matar animales, y no sentir empatía por absolutamente nadie. Convencido de que el siguiente paso es asesinar a un ser humano, elige como objetivo a Alyssa (Jessica Barden), quien es una compañera de clase que suele meterse en problemas y quiere un novio con el que tener sexo.
Sin conocer las intenciones de James, Alyssa lo persuade para hacerse novios, y después de tener problemas con el novio de su madre, le pide que robe el auto de su padre para que ambos huyan juntos en un viaje por carretera. Sin embargo, a lo largo de la fuga ambos se ven involucrados en una cadena de situaciones delictivas y violentas que alteran por completo el rumbo inicial del plan, transformando su punto de partida en un caos complejo que terminará uniéndolos.
La serie se basa en la novela gráfica homónima de Charles Forsman, y aunque esta tiene un tinte más nihilista y explícitamente violento, la adaptación televisiva optó por profundizar en la relación entre James y Alyssa.
'The end of the f***ing world' en Netflix
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Bajo el título de The end of the f***ing world, algo que también destaca de la serie es el apartado visual y estilo cinematográfico, similares a los de Wes Anderson. Por otra parte, la banda sonora estuvo supervisada por Graham Coxon, reforzando tanto la identidad de la producción, como un corte retro a su ambientación.
En 2019 se estrenó su segunda temporada, pero la creadora Charlie Covell confirmó que esta sería la última de la serie, ya que la historia había llegado a un cierre narrativo claro, y con una buena recepción de la crítica, haciendo que la serie se consolidara como una de las mejores producciones de su generación.