El cine mexicano tiene joyas que llegan sin hacer ruido, pero se quedan para siempre, y eso es justo lo que logró Ya no estoy aquí’ dirigida por Fernando Frías de la Parra. Estrenada el 19 de julio de 2019, esta peli demostró que no se necesitan grandes estrellas para contar historias.
Desde su estreno, la cinta se convirtió en un referente del cine independiente mexicano, gracias a su mirada honesta y a una narrativa que se siente cercana, incluso incómoda por momentos.
‘Ya no estoy aquí’, una historia que mezcla música, identidad y supervivencia
La trama sigue a Ulises, interpretado por Juan Daniel García Treviño, un joven de 17 años que lidera a “Los Terkos”, una pandilla que encuentra en la cumbia rebajada su forma de expresión.
Más que una historia sobre adolescentes, la cinta retrata una realidad marcada por la violencia en Monterrey durante la guerra contra el narcotráfico. Todo cambia cuando Ulises debe huir a Nueva York, enfrentándose a un entorno completamente ajeno.
Lejos de casa, el conflicto ya no es solo sobrevivir, sino mantener viva su identidad en un lugar donde nadie entiende su cultura.
Sin actores profesionales… y con una autenticidad brutal
Uno de los elementos que más llama la atención es su elenco. La mayoría no son actores profesionales, sino jóvenes que realmente forman parte de esta subcultura.
Eso se nota en pantalla. La película se siente natural, casi como un documental, con momentos que parecen capturados más que actuados.
Además, explora la estética de los “kolombianos”, una mezcla cultural entre México y Colombia que se expresa en la música, la moda y la forma de habitar la calle.
Netflix
Un fenómeno que conquistó a críticos y público
El impacto de Ya no estoy aquí no se quedó solo en México. Durante la 17ª edición del Festival Internacional de Cine de Morelia, la película logró el premio del jurado como el del público.
No es fácil que crítica y audiencia coincidan de esa forma, pero aquí sucedió. Fernando Frías construyó un retrato tan auténtico que resulta difícil de ignorar, sin importar desde dónde la veas.
Ese reconocimiento fue solo el inicio de un recorrido internacional que confirmó lo que muchos ya intuían, que estamos ante una de esas películas que conectan por su honestidad, además de que cuenta una realidad que es la de miles de jóvenes que luchan por no perder quiénes son, incluso cuando el mundo parece empujarlos en otra dirección.