Aunque Harry Potter se convirtió en un fenómeno cultural que a 15 años de terminar continúa siendo difícil de desbancar, la saga cinematográfica tiene entregas que son más preferidas por los fans que otras, y una que frecuentemente se encuentra en la cima de la lista es Harry Potter y el prisionero de Azkaban, la tercera adaptación que llegó a la pantalla en 2004 de la mano de Alfonso Cuarón.
La historia plasmada en las novelas de J.K. Rowling aterrizó en salas de cine en 2001 con el lanzamiento de Harry Potter y la piedra filosofal, una adaptación que fue seguida de la segunda entrega, también dirigida por el mismo cineasta: Chris Columbus. El director estadounidense había llevado la magia de la Navidad a la pantalla grande años atrás con Mi pobre angelito, por lo que no le fue difícil trasladar la fantasía de los libros al cine, aunque para la tercera película era necesario un cambio casi radical.
En Harry Potter y el prisionero de Azkaban, el trío protagonista ya no es el mismo grupo de niños inocentes que llegaron con ilusión a Hogwarts hacía dos entregas, sino que ahora se trata de tres estudiantes y amigos que están entrando a la adolescencia: más rebeldes, curiosos e incapaces de quedarse quietos. Chris Columbus estaba listo para ceder su lugar, pero primero debía encontrar al sucesor perfecto para realizar esta transición en los personajes y la atmósfera de la saga.
Alfonso Cuarón llevó el coming of age a la saga 'Harry Potter'
Fue entonces cuando llegó a la ecuación el director mexicano, uno que no era ajeno a las producciones de Hollywood (Great Expectations y La Princesita) y que apenas tres años antes había estrenado una película que puso en alto a la cinematografía de su país: Y tu mamá también. ¿Cómo pasas de filmar una cinta repleta de erotismo a dirigir la tercera entrega de una saga hollywoodense cuyo público principal es el infantil? Fácil, ambas producciones retratan una historia coming of age.
Warner Bros.
Mientras que en la película de 2001 vemos a los Charolastras (interpretados por Gael García Bernal y Diego Luna) pelear por la atención de una mujer adulta, en Harry Potter y el prisionero de Azkaban vemos a Harry, Ron y Hermione dejando atrás la imagen infantil y escolar de las primeras dos entregas para comenzar a investigar por cuenta propia el lado oscuro de la magia.
Ambas representan dos viajes, uno por carretera y otro en el tiempo, y aunque son producciones significativamente diferentes, Cuarón era la elección ideal para integrarse a la saga de Warner Bros, dándole un tono más oscuro a la producción y marcando la transición entre niñez y adolescencia a los personajes de Rowling. La película seguía siendo fantasía familiar, pero ahora con una carga más abrumadora, juvenil y tenebrosa, elementos que no solo se evidenciaron en el crecimiento de los actores, sino también en la estética visual y su narrativa que se vuelve un loop temporal.
Warner Bros.
Harry Potter y el prisionero de Azkaban fue un éxito entre el público y la crítica, siendo nombrada frecuentemente como la película más “cinematográfica” de la saga y la adaptación más querida entre los cinéfilos y fanáticos de la historia. Sin Alfonso Cuarón y su toque coming of age a la tercera entrega, quizás la serie de adaptaciones habría sido significativamente distinta en el resto de los lanzamientos. No olvides que puedes revisitar la saga completa en HBO Max antes del estreno de la nueva serie.