Se iba a casar con él pero descubrió que era un homicida: la serie de Netflix que te dejará helado
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

El título suena casi absurdo, pero la pregunta pesa más de lo que parece: ¿debería casarme con un asesino? Después de ver la serie, la respuesta llega rápido.

Netflix tiene una facilidad muy particular para meternos en historias que parecen demasiado retorcidas para ser ciertas. Ahí están documentales como Confía en mí: El falso profeta, donde una secta se disfraza de promesa espiritual. Los peores ex del mundo, que convierte las relaciones pasadas en advertencias de supervivencia. O El portal: La historia oculta de Zona Divas, que expone una red de violencia y explotación detrás de una página aparentemente inofensiva.

El true crime ya no se conforma con preguntar quién mató a quién. Ahora también se mete en zonas más incómodas: qué tanto conocemos a la persona que duerme al lado, cómo se sostiene una mentira durante años y qué pasa cuando el amor se cruza con una confesión que no tiene regreso. Hay historias que no necesitan asesinos seriales ni giros de película. Basta una relación normal, una casa compartida y una frase imposible de escuchar sin que todo se rompa.

Una confesión que destruyó el romance

La nueva serie documental que está dando de qué hablar es ¿Debería casarme con un asesino?, disponible en Netflix desde el 29 de abril de 2026. La miniserie británica de tres episodios cuenta el caso de Caroline Muirhead, una patóloga forense escocesa. Caroline conoció a Sandy McKellar en 2020, cuando intentaba rehacer su vida sentimental. Él era un agricultor escocés, aparentemente rudo pero encantador, y la relación avanzó rápido hasta llegar al compromiso.

La historia pudo haber sido una de esas anécdotas de amor encontradas en una app, con boda, campo y segunda oportunidad incluida. Pero Sandy cargaba un secreto enterrado de forma literal. Según el caso retomado por la serie, McKellar le reveló a Caroline que en 2017 había atropellado a Tony Parsons, un ciclista que realizaba un recorrido benéfico por Escocia.

En lugar de pedir ayuda, Sandy y su hermano Robert ocultaron el cuerpo en terrenos de Auch Estate, mientras la familia de Parsons pasaba años sin saber qué le había ocurrido. La confesión puso a Caroline en una posición casi imposible: estaba enamorada de un hombre que acababa de admitirle un crimen, y al mismo tiempo sabía que una familia seguía esperando respuestas.

La prometida que terminó reuniendo pruebas

Lo más inquietante de ¿Debería casarme con un asesino? no es solo la revelación, sino lo que Caroline hizo después. Ella terminó colaborando con la policía de forma encubierta, ayudó a ubicar el lugar donde estaba enterrado Tony Parsons y grabó conversaciones que fueron clave para sostener la investigación.

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La serie se cuenta principalmente desde su perspectiva, y ahí cambia el tono habitual del true crime. No estamos solo frente al criminal, la víctima y la investigación, sino ante una mujer obligada a decidir si protegía al hombre con el que pensaba casarse o si hacía lo correcto aunque eso destruyera su vida por completo.

¿Debería casarme con un asesino? tiene ese tipo de premisa que parece escrita para provocar clics, pero detrás hay una tragedia real: Tony Parsons murió, su familia pasó años sin respuestas y una mujer terminó atrapada entre el amor, el miedo y la responsabilidad. No es una historia cómoda ni una serie para poner de fondo mientras se revisa el celular. Pide atención, y también mucho estómago.

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