El nombre de Pedro Infante es uno de los más conocidos dentro del espectáculo mexicano y que a casi 70 años de su fallecimiento sigue siendo recordado como uno de los mejores intérpretes y actores en la historia del cine de México con títulos legendarios como Tizoc, La oveja negra, Nosotros los pobres, Dos tipos de cuidado y Pepe el Toro.
Pero a pesar de su fama y éxito, el actor siempre se mantuvo humilde y cercano a sus raíces. Originario de Mazatlán, Sinaloa, desde la infancia vivió de cerca la pobreza y la necesidad, por lo que tiempo después reflexionó a través de un emotivo mensaje donde demostró por qué su humildad y cercanía con el pueblo lo convirtieron en un mito imborrable.
La vida de Pedro Infante antes de la fama
Años antes de convertirse en el "ídolo de Guamúchil", no fue secreto que Infante se dedicó a diversos oficios previo a ser cantante, uno de los más destacados fue que se dedicó a la carpintería por mucho tiempo, oficio que incluso le abrió la puerta para tener su primera guitarra.
"Ser carpintero es un gran oficio y además tiene muchas ventajas. No tenía dinero para comprar guitarra, pero podía hacerme una. Y, pues me la hice de rato en rato. Cuando ya estuvo lista, el viejito carpintero me había enseñado todo lo que sabía de notas y música", así narró el actor a través de un texto escrito por el propio Pedro Infante titulado "Historia de mi vida", el cual se publicó el 10 de Enero de 1957 –tres meses antes de su fallecimiento– para el Diario "Ultima Hora" de Lima, Perú, en donde abrió su corazón y compartió anécdotas de su vida privada.
El Sol de México
El humilde mensaje de Pedro antes de fallecer
A través del texto publicado, Infante detalló sobre su vida antes de la fama y cómo es que su contexto lo mantuvo humilde y con los pies en la tierra a pesar de haberse convertido en el hombre más famoso de México.
No pude aprender a leer y escribir de chamaco, porque la necesidad me lo impidió. Soy uno de ustedes. Nací pobre y a mucho orgullo.
"El tercero de nueve hermanos y desde los siete años pues me dije, “hay que trabajar” para ayudar al sostén de mi hogar. Antes de aprender un oficio, tuve que aprender a trabajar. Mis primeros pesos los gané como mozo en una casa de arados. Trabajé allí tres años", aseguró.
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Es por eso que su actitud sincera y humilde fue un factor clave para que el público lo amara aún más, su fama no llegó por pura suerte, también vino de la mano de un gran carisma, honestidad y en poder mostrarse sin filtros ante un público que incluso lo idolatraba.
Quiero decirles otra cosa. Nunca me crean un artista que ha triunfado. Soy uno de ustedes y quiero seguir siendo uno de ustedes.
"Gano dinero, tengo automóviles, me gusta manejar mi propio avión; pero adentro, en el corazón no he cambiado. Nunca me avergonzaré de decir que fui muy pobre. Nunca se avergüencen ustedes. de serlo", añadió el actor a través de "Historia de mi vida".
Al final, de esa manera buscó conectar con su público y, sin duda, es la forma en la que le habría gustado permanecer para siempre en la memoria colectiva.