Hay ciencia ficción que todos conocen, incluso quienes no se consideran fans del género. Volver al futuro está en la categoría de películas que puedes ver mil veces y aun así quedarte cuando Marty McFly vuelve a subirse al DeLorean. Alien, el octavo pasajero convirtió el espacio en una pesadilla húmeda, oscura y llena de dientes. Y Steven Spielberg, con E.T. el extraterrestre, Encuentros cercanos del tercer tipo y La guerra de los mundos, prácticamente nos enseñó que mirar al cielo podía dar ternura, miedo o las dos cosas al mismo tiempo.
Pero la ciencia ficción no siempre necesita persecuciones, monstruos, viajes en el tiempo o explosiones enormes para dejarte pensando días enteros. A veces basta una idea sencilla, contada con calma y con suficiente inteligencia para que el género se vuelva algo más íntimo. Una historia sobre extraterrestres puede hablar menos del fin del mundo y más de cómo entendemos el lenguaje, el duelo, el tiempo y las decisiones que nos cambian para siempre.
La película que está lista para ser descubierta
Esa película es La llegada, dirigida por Denis Villeneuve y disponible en HBO Max y Prime Video. Estrenada en 2016, la cinta parece arrancar desde una premisa conocida: varias naves extraterrestres aparecen en distintos puntos del planeta y la humanidad entra en pánico. Gobiernos, militares, científicos y medios de comunicación empiezan a moverse como si el mundo hubiera despertado dentro de una cuenta regresiva.
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A diferencia de Spielberg, Villeneuve no filma la llegada alienígena como una invasión tradicional. No hay ciudades destruidas cada diez minutos ni presidentes dando discursos heroicos frente a una bandera gigante. El corazón de la película está en Louise Banks, una lingüista interpretada por Amy Adams, convocada por el ejército estadounidense para intentar comunicarse con los visitantes. Su trabajo no es disparar, correr o salvar al mundo, sino entender su mensaje.
Ciencia ficción sin prisa, pero con muchísimo peso
La llegada no tiene prisa. Eso puede sorprender a quien espere una película de aliens con ritmo de blockbuster. Villeneuve la construye con paciencia, con cielos nublados, espacios fríos, música inquietante y una tensión que va paso a paso. Cada visita a la nave se siente como entrar a un templo que no sabes si va a durar mucho o poco.
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El guion, basado en el relato "Story of Your Life" de Ted Chiang, juega con una idea fascinante: el lenguaje no solo sirve para comunicarnos, también puede modificar la forma en que percibimos la realidad. La película toma esa premisa y la convierte en una experiencia emocional. Su verdadero golpe llega cuando entiendes que el contacto con los extraterrestres no era el único misterio.
La llegada es una de esas cintas que se disfrutan más mientras menos te cuentan. Conviene verla sin demasiados spoilers, dejar que el ritmo haga su trabajo y aceptar que no todo va a resolverse como en una película de invasión. Aquí el suspenso no está únicamente en saber qué quieren los alienígenas, sino en descubrir qué está pasando con Louise y por qué el tiempo parece comportarse de una forma tan extraña. Hoy puedes verla en Prime y en HBO Max.