Es bien sabido que Stephen King es considerado uno de los escritores más influyentes de la literatura contemporánea. Sus historias han dado origen a algunas de las películas y series de terror más exitosas de las últimas décadas, pero su camino hacia la fama estuvo muy lejos de ser sencillo.
Hoy resulta difícil imaginar que el hombre que ha vendido más de 350 millones de libros alguna vez pasó sus días limpiando pasillos, baños y salones de una escuela secundaria. Sin embargo, mucho antes de convertirse en el llamado "rey del terror", Stephen King aceptó distintos trabajos para mantener a su familia mientras intentaba abrirse paso en el mundo editorial.
Lejos de los reflectores y del éxito internacional, el escritor dedicaba sus jornadas a labores de mantenimiento en la Hampden Academy, una escuela ubicada en el estado de Maine. Aquellas horas de trabajo no apagaron su sueño de publicar una novela; al contrario, se convirtieron en una etapa que fortaleció su disciplina como escritor.
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Un trabajo común mientras escribía historias extraordinarias
Además de desempeñarse como conserje, Stephen King también trabajó en una lavandería industrial, donde lavaba ropa y manteles provenientes de hoteles y hospitales. Más tarde consiguió empleo como profesor de inglés, una profesión que ejercía mientras seguía escribiendo durante las noches.
El propio autor ha contado en su libro de memorias On Writing: A Memoir of the Craft que aprovechaba cualquier momento libre para desarrollar ideas y construir relatos. Aunque las jornadas eran agotadoras, nunca dejó de escribir, convencido de que algún día una de sus historias encontraría un editor.
Ese momento llegó con Carrie, la novela que cambió su vida para siempre.
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El manuscrito que estuvo a punto de desaparecer
Curiosamente, Carrie estuvo cerca de no publicarse. Después de escribir las primeras páginas, Stephen King creyó que la historia no tenía futuro y decidió tirar el manuscrito a la basura.
Fue Tabitha King, su esposa, quien recuperó aquellas hojas, las leyó y lo animó a continuar. Su apoyo resultó decisivo para que el escritor terminara la novela, publicada en 1974.
El éxito no fue inmediato, pero todo cambió cuando los derechos de edición de bolsillo fueron vendidos por una cifra que transformó la situación económica de la familia King. Gracias a ese ingreso, el autor pudo dejar definitivamente su trabajo como profesor y dedicarse por completo a la literatura.
El nacimiento del "rey del terror"
Con el paso de los años, Carrie abrió la puerta a una carrera extraordinaria. Después llegaron títulos como El resplandor, Cujo, It, Misery y La milla verde, además de innumerables adaptaciones para cine y televisión que consolidaron su prestigio entre los amantes del terror.
La historia de Stephen King demuestra que el éxito rara vez llega de un día para otro. Antes de conquistar librerías de todo el mundo y convertirse en uno de los autores más leídos de la historia, pasó años desempeñando trabajos comunes mientras escribía en silencio.
Quizá esa perseverancia explica por qué sus novelas siguen atrapando a millones de lectores. Detrás de cada página hay alguien que nunca dejó de creer en sus historias, incluso cuando todavía limpiaba los pasillos de una escuela secundaria.