Hay sagas de ciencia ficción que se vuelven parte del ADN cinéfilo sin pedir permiso. Alien, el octavo pasajero convirtió el espacio en una pesadilla húmeda y oscura, Terminator hizo que la inteligencia artificial se sintiera como una amenaza con lentes de sol, y Depredador tomó la jungla, el sudor, los músculos ochenteros y los convirtió en una cacería imposible de olvidar. Algunas franquicias envejecieron raro, mientras que otras aprendieron a mutar.
Lo curioso de Depredador es que durante años pareció atrapada entre la nostalgia y los intentos fallidos de actualizarse. Todos recordaban a Arnold Schwarzenegger gritando órdenes en la selva, el camuflaje del alienígena, el famoso "si sangra, podemos matarlo" y esa sensación de testosterona pura que solo el cine de los ochenta podía entregar. Luego llegaron secuelas, cruces con Alien, reinicios y experimentos que no siempre dieron en el blanco.
La nueva cacería está en Disney+
La película en cuestión es Depredador: cazador de asesinos, disponible en México dentro de Disney+. No pasó por salas como el gran evento del verano, pero eso no significa que sea algo menor dentro de la saga. Al contrario: es una de las apuestas más frescas que ha tenido la franquicia en años, justo después de que Depredador: La presa demostrara que todavía había muchas formas de poner a un Yautja frente a un humano y hacer que la tensión funcionara.
Disney+
Dirigida por Dan Trachtenberg, el mismo cineasta detrás de Depredador: La presa, esta película animada toma una decisión muy inteligente: no intenta repetir la fórmula exacta de Arnold ni volver a disfrazar la nostalgia de novedad. En lugar de eso, convierte la franquicia en una antología de tres historias situadas en distintas épocas. El depredador ya no caza solo soldados modernos, sino que se enfrenta a guerreros que vienen de mundos completamente distintos.
La premisa es sencilla: una saqueadora vikinga que guía a su hijo en una búsqueda de venganza, un ninja del Japón feudal enfrentado a su hermano samurái y un piloto de la Segunda Guerra Mundial que descubre una amenaza extraterrestre en el cielo. Tres épocas, tres estilos de combate y tres maneras de entender la violencia. Pero todo tiene el mismo problema de siempre: hay algo invisible, brutal y tecnológicamente superior cazándolos.
Dan Trachtenberg encontró el nuevo camino de 'Depredador'
Después de Depredador: La presa, Dan Trachtenberg se volvió una de las piezas más importantes para el futuro de Depredador. Su gran acierto ha sido dejar de tratar al Yautja como simple monstruo reciclable y volverlo a colocar en contextos donde su presencia altera completamente las reglas. En La presa, la cacería se movía hacia el territorio del siglo XVIII. En Cazador de asesinos, la idea se abre todavía más: cualquier época puede ser escenario de una cacería.
Disney+
Su visión ha hecho que la franquicia se sienta menos cansada. Ya no depende de traer de vuelta al comando militar de los ochenta ni de inventar otra corporación que subestime al extraterrestre. El concepto vuelve a lo esencial: guerreros humanos contra un cazador alienígena que los ve como trofeos. La diferencia está en el empaque y la personalidad.
Lo mejor es que Depredador: cazador de asesinos no exige que uno se sepa toda la cronología de la saga para disfrutarla. Quienes conocen el universo van a encontrar guiños, entender las reglas y los detalles de los Yautjao. Pero la película funciona bastante bien como entrada independiente, porque cada historia se sostiene por sí misma con la idea original: alguien letal descubre que no es el ser más peligroso en la habitación, en el bosque, en el templo o en el cielo.