Desde que Kara Zor-El (Milly Alcock) fue introducida en los últimos minutos de Superman era evidente que su personaje no se tomaba en serio ni a sí mismo; una joven superheroína que no necesitó más que un par de palabras y comedia corporal para mostrar que se trataba de una chica fiestera con un cierto amor por su perro, Krypto, quien entonces había sido resguardado por su primo Kal-El (David Corenswet). Aunque la expectativa por la película en solitario de Supergirl era alta, el resultado dejó mucho que desear a los fanáticos de los cómics y la prueba más evidente fue su desempeño en taquilla.
Una de las razones por las que Supergirl no se permitía fallar es porque significa apenas el segundo proyecto cinematográfico del universo DC con James Gunn al mando. Superman fue un éxito entre las audiencias y probó que la franquicia se encaminaba hacia un lugar prometedor, pero la cinta protagonizada por Alcock es un golpe bajo a los amantes del personaje y la razón es sencilla: hay muchos problemas con la película.
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‘Supergirl’ tiene un problema principal y no es Milly Alcock
Dirigida por Craig Gillespie, Supergirl prometía el mismo estilo humorístico repleto de sarcasmo característico de otras producciones suyas como Yo, Tonya y Cruella, pero aunque él es el principal responsable de la película, lo cierto es que el verdadero problema del producto final no fue su dirección ni sus decisiones, sino el guion; si todo está mal con lo escrito en papel, es difícil salvar al proyecto en el set de rodaje y en el cuarto de edición.
Ana Nogueira figura como la única guionista de Supergirl, cuyos créditos como actriz incluyen las series The Vampire Diaries y The Blacklist, mientras que en la escritura solo se halla el cortometraje We Win. Aunque en una entrevista con The Brandon Davis Show Nogueira reveló que James Gunn supervisó el guion, su tarea no cumplió con las expectativas y el resultado fue una historia que no justifica a ninguno de sus personajes, ni siquiera se esfuerza en retratar el origen del vínculo entre Supergirl y Krypto más que en un cameo, y tampoco atina con los needle drops musicales para un momento parteaguas.
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Hay una escena clímax durante el último acto de Supergirl en la que suena un cover de “The Middle” de Jimmy Eat World que pretende enaltecer el coraje de la superheroína, pero en su lugar se vuelve uno de los momentos más lamentables de la película. “Esa fue nuestra discusión más grande”, dijo Craig Gillespie a Rolling Stone, “y tengo que darle el crédito total a James Gunn”, explicó sobre la elección del momento.
Es así como a pesar de contar con un presupuesto 170 millones de dólares, y otros 120 millones más para promocionar la película, el proyecto estaba destinado al fracaso desde aquel momento en que se introdujo al personaje en la escena final de Superman. Es difícil alcanzar el interés de las audiencias cuando, en medio de una sobreexposición al subgénero, no es posible mostrar un superhéroe serio en la pantalla grande, ni explicar las razones principales por las que su travesía fue digna de llegar a las salas de cine.
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La fatiga del cine de superhéroes no es el único enemigo a vencer por ‘Supergirl’
Supergirl fue un paso temprano erróneo con James Gunn al mando de DC Studios, pero tal vez uno de los inconvenientes en su contra no fue únicamente la fatiga del cine de superhéroes, misma que llegó tras el lanzamiento de Avengers: Endgame y que se catapultó con la pandemia de 2020, sino que no hay autores que sepan adaptar la autenticidad de estos personajes al cine. Si bien películas como Spider-Man: Un Nuevo Día y Avengers: Doomsday han alcanzado bajos niveles de atención desde su anunciamiento, lo que está comprobado es que el público quiere seguir viendo historias nuevas en cines y no la misma fórmula una y otra vez.
El ejemplo está claro: Supergirl apenas alcanzó 62.6 millones de dólares en la taquilla mundial tras su primer fin de semana en cines, pero se espera, a lo mucho, que su recaudación final sea de 200 millones, lo que significaría una pérdida de 100 millones de dólares para Warner Bros., el estudio respaldando el proyecto. Aunque su fracaso podría atribuirse a la fatiga del cine de superhéroes, cada éxito de taquilla comprueba que las audiencias anhelan vivir nuevas experiencias en las salas de cine.
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Eso implica una situación preocupante, puesto que Ana Nogueira ha sido encomendada con más proyectos para DC: Teen Titans y la película de Wonder Woman. ¿Qué podemos esperar del futuro de DC Studios, aún con James Gunn en el liderazgo, si dichas producciones correrán a cargo de la misma mente que hizo de Supergirl una catástrofe y un proyecto decepcionante?
Aunque la fusión entre Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery es un factor que siembra incertidumbre entre las próximas producciones, y algunas de ellas podrían sufrir el mismo destino que Batgirl, lo que nos demuestran casos de éxito como Backrooms y Obsesión es que los espectadores jóvenes desean ver perspectivas nuevas, incluso cuando se trata de una IP conocida (no por nada The Batman sobresalió entre las apuestas recientes del cine de superhéroes). Tal vez todavía no debemos darnos por vencidos con respecto a la fatiga y dar la vuelta de página, sino exigir que los estudios encuentren a autores que hagan sinergia con los personajes de los cómics, los tomen en serio y capturen su esencia tanto en papel como frente a las cámaras.