El restaurante de la CDMX donde Cantinflas preparaba chilaquiles y que aún conserva parte de su historia
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No es únicamente "el lugar donde Cantinflas tenía un restaurante", sino un pedazo de la memoria cultural de la CDMX.

Cantinflas no fue solo uno de los grandes nombres del cine mexicano. Fue una forma de hablar, de moverse, de mirar al poderoso desde abajo y darle la vuelta con pura labia. Mario Moreno convirtió a un personaje de pantalones caídos, bigote delgado y discurso inentendible en un símbolo popular capaz de cruzar fronteras, ganar un Globo de Oro y quedarse instalado en la memoria de varias generaciones.

Su carrera está llena de imágenes que son parte del álbum de México, del hombre común enfrentándose a abogados, policías, burócratas, ricos y políticos, siempre con esa mezcla de ingenuidad y colmillo que lo volvió inconfundible. Pero fuera del cine también había otro Cantinflas: empresario, dueño de propiedades, amante de la comida y figura habitual de la vida nocturna capitalina.

Rioma, el lugar que llevaba su nombre al revés

El restaurante era Rioma, un nombre bastante sencillo de descifrar si se lee al revés: Mario. El sitio perteneció a Cantinflas y se encontraba sobre Avenida Insurgentes, en la zona de la Condesa, casi esquina con Michoacán. Antes de convertirse en parte de la leyenda gastronómica y nocturna de la ciudad, el edificio también estuvo relacionado con un café-bar llamado "Pau Pua", donde se presentaban grupos musicales de la época.

unavidamoderna/Tumblr

Rioma funcionó como restaurante-bar y punto de reunión para artistas, músicos y personalidades del viejo espectáculo mexicano. No era solo un negocio más del actor, sino una extensión de su mundo: un lugar con comida, música, tertulia, famosos entrando y saliendo, y esa vibra de ciudad que todavía no estaba clasificada por reseñas de internet.

Lo más curioso de la historia es que, según distintas crónicas, Cantinflas no se quedaba siempre como dueño mirando desde lejos. Cuando iban amigos o invitados especiales, podía meterse a la cocina y preparar algunos platillos él mismo. Entre sus especialidades se mencionan chilaquiles, paella, puntas de filete a la Cantinflas, huazontles y peneques.

Del restaurante al club nocturno

Con el paso del tiempo, Cantinflas perdió interés en el negocio y terminó vendiendo el edificio hacia finales de los años ochenta. Rioma dejó de ser aquel restaurante asociado al Gran Mimo de México y se transformó en otro tipo de espacio nocturno. La ciudad cambió, la zona cambió y el inmueble encontró una segunda vida ligada a la música electrónica y al ambiente de antro.

Funk Club Resident Advisor
Funk Club

Hoy el sitio ya no funciona como restaurante. Se le asocia con Funk Club y con la historia del Rioma como espacio de fiesta en la ciudad. Para quienes buscan llegar a sentarse a comer los chilaquiles de Cantinflas, la respuesta puede ser un poco triste: ese restaurante ya no existe como tal. Pero el edificio sigue ahí, cargando capas de memoria urbana, como tantos lugares de la CDMX que parecen haber vivido varias vidas en una sola fachada.

Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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