Las películas de Misión: Imposible suelen arrancar con un paquete misterioso, una contraseña extraña y una grabación que termina destruida unos segundos después. Es un ritual conocido por décadas. En Repercusión, sin embargo, el objeto que guarda la misión del personaje de Tom Cruise no fue elegido solo para verse elegante.
Antes de llegar a ese momento, Christopher McQuarrie abre la película con una pesadilla. Ethan observa a Julia en medio de una ceremonia de boda, mientras Solomon Lane aparece como una presencia amenazante y una explosión nuclear convierte el paisaje en fuego. En menos de cinco minutos ya están sobre la mesa sus dos grandes temores: perder a la mujer que ama y fracasar en su intento por proteger al mundo.
Ethan Hunt recibe su misión dentro de 'La Odisea'
Cuando despierta, Ethan recibe las instrucciones de su nueva operación escondidas dentro de un ejemplar hueco de "La Odisea" de Homero. Ahí comienza la carrera para recuperar tres núcleos de plutonio antes de que los Apóstoles los conviertan en armas nucleares. El libro podría parecer otro accesorio sofisticado de la franquicia, pero Tom Cruise confirmó que fue seleccionado con una intención muy concreta: presentar la aventura como una odisea personal, enorme y cargada de consecuencias emocionales.
Skydance Productions
El poema de Homero sigue a Odiseo durante su largo y accidentado regreso a Ítaca después de la Guerra de Troya. Antes de volver con Penélope debe cruzar territorios desconocidos, enfrentarse a criaturas, resistir tentaciones y perder prácticamente todo lo que lleva consigo. Ethan no pelea contra cíclopes ni escucha sirenas, pero su misión también lo obliga a recorrer medio mundo mientras intenta regresar a algo parecido a un hogar.
En ese sentido, Repercusión funciona casi como la segunda mitad de una sola aventura iniciada en Nación secreta. La película anterior fue la guerra contra el Sindicato. y esta muestra las consecuencias que quedaron después de la captura de Lane y la aparición de los Apóstoles. Incluso el título original en ingés, Fallout, juega con esa doble idea: la amenaza de una catástrofe nuclear y las repercusiones de cada decisión tomada por Ethan.
París, Londres y Cachemira son las pruebas de esta odisea
Como Odiseo, Ethan avanza de peligro en peligro sin poder tomar una ruta sencilla. Pasa de Berlín a París, salta desde un avión en medio de una tormenta, escapa en motocicleta, corre por los techos de Londres y termina pilotando un helicóptero sobre las montañas. La película es prácticamente un viaje sin descanso, construido a partir de pruebas que se vuelven más difíciles conforme el protagonista se acerca a su destino.
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La comparación tampoco exige buscar una versión moderna de cada personaje de Homero. Julia puede recordar a Penélope por representar la vida a la que Ethan nunca ha podido regresar, mientras la Viuda Blanca tiene algo de esas figuras seductoras y peligrosas que ofrecen ayuda a cambio de entrar en su juego. August Walker, por otro lado, es todo lo que Ethan no quiere ser: fuerte, directo y dispuesto a sacrificar personas con tal de alcanzar un supuesto bien mayor. Son ecos más no equivalencias exactas.
El verdadero viaje era regresar con Julia
La pista de La Odisea termina de tener sentido cuando Ethan llega al campamento médico de Cachemira y descubre que Julia se encuentra ahí. No es una coincidencia dentro del plan de Lane: el villano quiere que Ethan vea morir a la persona que más le importa mientras fracasa en salvar a millones. La pesadilla del comienzo estuvo anticipando ese instante desde la primera escena.
Ethan logra detener las bombas, pero su regreso no termina como el de Odiseo. Julia ya construyó otra vida y no está esperando que él recupere su lugar como esposo. Lo que ambos consiguen es cerrar una historia que llevaba varias películas suspendida. Ethan vuelve a ella solo para entender que su hogar ya no puede ser una casa ni un matrimonio, sino el equipo y la misión que eligió.