Steven Spielberg es de esos directores que pueden convertir un detalle pequeño en la imagen que todos recuerdan. En Jurassic Park, un vaso con agua basta para anunciar que el tiranosaurio está cerca. En E.T., el extraterrestre, una bicicleta cruzando frente a la Luna terminó convertida en parte de la historia del cine. Incluso en su cinta más reciente de 2026, Día de la revelación, regresó a su obsesión por lo desconocido y a esa forma tan suya de mirar el asombro desde los ojos de personas comunes.
Uno pensaría que alguien con ese nivel de atención reconoce de inmediato una buena idea cuando la tiene enfrente. Pero ni siquiera Spielberg acierta siempre a la primera. Durante la preparación de una de sus películas más importantes, escuchó una propuesta musical tan sencilla que soltó una carcajada. Esperaba una composición enorme, extraña y llena de capas, recibió dos notas repetidas en un piano.
Las dos notas que Spielberg confundió con una broma
La película era Tiburón, estrenada en 1975, y el hombre sentado frente al piano era John Williams. Spielberg fue a escucharlo convencido de que el compositor prepararía algo complejo para representar al enorme depredador que aterrorizaba las playas de Amity. Williams tocó una alternancia básica entre mi y fa, utilizando apenas dos dedos, y el director creyó que estaba jugando con él: "Pensé que estaba bromeando".
Universal Pictures
Spielberg imaginaba una música más cercana al trabajo experimental que Williams había realizado para Images, de Robert Altman, con percusiones, disonancias y sonidos poco convencionales. El compositor veía la película desde otro lugar. Para él, el tiburón no necesitaba una melodía complicada, sino algo primitivo, insistente y capaz de representar un miedo que existía mucho antes de que alguien inventara las salas de cine.
Williams volvió a tocar el motivo y explicó cómo sonaría interpretado por los instrumentos graves de una orquesta. La dos notas podían comenzar casi como un susurro y acelerar conforme la amenaza se acercaba. Spielberg dejó de reírse y comenzó a entender que la simplicidad era precisamente lo que hacía funcionar la idea.
La música terminó resolviendo uno de los mayores problemas de 'Tiburón'
El rodaje de Tiburón había sido un pequeño desastre. Spielberg decidió filmar en el océano y no dentro de un tanque controlado, una elección que volvió la producción mucho más difícil. El tiburón mecánico fallaba constantemente, el clima cambiaba, las embarcaciones se cruzaban al fondo y el calendario comenzó a extenderse mucho más de lo planeado. Aquello obligó al director a esconder a la criatura durante buena parte de la cinta.
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Lo que parecía un problema terminó definiendo la película. Como el tiburón no podía aparecer tanto como estaba previsto, Spielberg tuvo que sugerir su presencia mediante tomas submarinas, barriles flotando, reacciones de los personajes y la música de Williams. Las dos notas se convirtieron en el animal antes de que el público pudiera verlo. Cuando comenzaban a sonar, ya no hacía falta mostrar una aleta para poner nerviosa a toda la sala.
La composición utilizó cuerdas graves, trombones, tuba y otros instrumentos capaces de producir una sensación pesada y física. El motivo aumenta de velocidad y volumen, así que la distancia entre las notas funciona como una especie de medidor de peligro. Puede escucharse muy despacio cuando la amenaza está lejos o avanzar sin descanso cuando ya es demasiado tarde para salir del agua.
'Tiburón' cambió el cine y unió para siempre a Spielberg con John Williams
La película terminó convirtiéndose en un fenómeno y suele ser considerada el primer gran blockbuster moderno del verano. Su éxito modificó la manera en que los estudios programaban, promocionaban y estrenaban sus producciones más grandes. Spielberg pasó de ser un director joven con una filmación fuera de control a uno de los nombres centrales de Hollywood.
Williams ganó el Oscar a Mejor Banda Sonora Original en la ceremonia de 1976. Con los años, el American Film Institute colocó la música de Tiburón en el sexto lugar entre las mejores bandas sonoras del cine estadounidense. Spielberg ha llegado a decir que la película habría tenido apenas la mitad de su éxito sin aquella composición que primero le pareció una ocurrencia.