En 2022, el cine de superhéroes todavía parecía capaz de resistir casi cualquier golpe. The Batman presentó a Robert Pattinson como una versión mucho más oscura del vigilante de Gotham, Doctor Strange en el multiverso de la locura llenó las salas con variantes y universos paralelos, mientras Black Panther: Wakanda Forever tuvo que continuar una historia marcada por la ausencia de Chadwick Boseman. Las capas y los trajes seguían mandando en la taquilla.
DC también tenía un proyecto preparado para cambiar la jerarquía de poder de su universo cinematográfico, como repitió su protagonista durante la promoción. Había músculos, rayos, un antihéroe dispuesto a matar y una sorpresa final pensada para provocar gritos en las salas. Más de un millón de personas compraron boleto para verla solamente en Alemania, pero ni siquiera ese dato bastó para convertirla en el fenómeno que Warner esperaba.
Dwayne Johnson llevaba 15 años intentando hacer 'Black Adam'
La película era Black Adam, protagonizada por Dwayne Johnson y dirigida por Jaume Collet-Serra. El actor llevaba alrededor de 15 años vinculado al personaje y finalmente consiguió llevarlo al cine en octubre de 2022. El proyecto debía abrir una nueva etapa para DC, presentar a uno de sus seres más poderosos y colocar a Johnson en el centro de una franquicia construida alrededor de su enorme popularidad.
DC Comics / Warner Bros. Pictures
La historia comienza en Kahndaq, una nación ficticia sometida durante siglos por distintos invasores. Ahí despierta Teth-Adam, un hombre que recibió poderes divinos hace miles de años y que no comparte precisamente la regla de los superhéroes sobre perdonar a los enemigos. Su regreso provoca la intervención de la Sociedad de la Justicia, integrada por Hawkman, Doctor Fate, Cyclone y Atom Smasher.
El reparto parecía bastante atractivo. Aldis Hodge interpretó a Hawkman, Noah Centineo fue Atom Smasher, Quintessa Swindell apareció como Cyclone y Pierce Brosnan se quedó con varias de las mejores escenas como Doctor Fate. La cinta también guardó para los créditos el regreso de Henry Cavill como Superman, una aparición diseñada para preparar un enfrentamiento posterior con Black Adam. El futuro parecía listo pero duró menos que algunas campañas publicitarias.
Costó más de 200 millones y recaudó 393.5 millones
Black Adam consiguió 393.5 millones de dólares en la taquilla mundial, una cantidad que suena enorme hasta compararla con un presupuesto que superó los 200 millones. La recaudación no llega completa al estudio: los cines conservan una parte y todavía deben sumarse los gastos de publicidad y distribución. Variety calculó que la película podía perder entre 50 y 100 millones durante su paso por salas.
DC Comics / Warner Bros. Pictures
Su estreno, de hecho, no fue malo. Debutó con 67 millones de dólares en Estados Unidos, el mejor arranque que Johnson había conseguido hasta entonces como protagonista, y alcanzó 140 millones a nivel global durante su primer fin de semana. El problema llegó después: la película no conservó suficiente impulso para cubrir el tamaño de la inversión ni convertirse en el inicio de la saga que su estrella había imaginado.
La recepción tampoco ayudó. Una parte del público disfrutó la acción y la presencia de Johnson, pero varias críticas señalaron una historia saturada, personajes poco desarrollados y peleas que terminaban pareciéndose demasiado entre sí. Black Adam quería presentar a un héroe diferente pero acabó recorriendo un camino bastante conocido del cine de superhéroes.
Poco después del estreno, James Gunn y Peter Safran asumieron el control de DC Studios y comenzaron a reorganizar toda la franquicia. Henry Cavill anunció que ya no regresaría como Superman, pese a la escena que acababa de filmar, y Johnson confirmó que Black Adam no formaría parte de los primeros planes del nuevo universo. Aquella promesa de verlos enfrentarse quedó limitada a unos cuantos segundos después de los créditos.