La legendaria actriz que odiaba a Tom Cruise: "No es un gran actor ni ninguna leyenda. Es escandaloso, inapropiado y vulgar"
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Tom Cruise podía volar aviones, colgarse de edificios y llenar cines. Pero convencer a una leyenda de Hollywood era una misión bastante más imposible.

Tom Cruise lleva más de cuatro décadas ocupando un lugar que muy pocos actores han conseguido conservar. Pasó de Negocios riesgosos y Top Gun a encabezar Misión: Imposible, trabajar con Stanley Kubrick en Ojos bien cerrados y arriesgar el cuerpo en escenas que cualquier otra estrella resolvería con un doble. Para millones es uno de los últimos grandes rostros capaces de llevar público a las salas solo con aparecer en el cartel.

Su entrega física casi nunca se pone en duda, pero su figura pública ha provocado conversaciones mucho más complicadas. A mediados de los 2000, su relación con Katie Holmes, aquel salto sobre el sillón de Oprah Winfrey y la forma en que mezcló su vida personal con la promoción de La guerra de los mundos lo convirtieron en el centro de una atención difícil de controlar. Una de las figuras más respetadas del Hollywood clásico observó todo aquello y decidió no guardarse absolutamente nada.

Misión: Imposible Sentencia Mortal - Parte Uno
Misión: Imposible Sentencia Mortal - Parte Uno
Dirigida por Christopher McQuarrie
Con Tom Cruise, Hayley Atwell, Ving Rhames
Fecha de estreno 13 de julio de 2023
Medios
3,1
Usuarios
3,3

Lauren Bacall no consideraba a Tom Cruise un gran actor

La actriz era Lauren Bacall, estrella de Tener y no tener, El sueño eterno, La senda tenebrosa y Cayo Largo. Bacall debutó frente a Humphrey Bogart en 1944 y su voz, su mirada y su manera de lanzar cada diálogo la convirtieron de inmediato en una figura del cine negro. Décadas después seguía trabajando y opinando sobre Hollywood con la misma franqueza que mostraba frente a las cámaras.

Vanity Fair

En una entrevista con Time publicada en 2005, le preguntaron por la facilidad con la que la industria utilizaba palabras como "grande" o "leyenda". Bacall respondió que esos términos debían significar algo y puso a Cruise como ejemplo de alguien que, desde su punto de vista, no pertenecía a esa categoría. "Cuando hablas de un gran actor, no estás hablando de Tom Cruise", dijo sin dejar demasiado espacio para interpretaciones.

Su crítica no terminó en el trabajo frente a la cámara. También calificó su conducta pública como escandalosa, inapropiada y vulgar, especialmente por convertir una relación sentimental en parte del ruido comercial alrededor de una película. Para Bacall, utilizar la intimidad como herramienta promocional cruzaba una línea y reflejaba una cultura de celebridad que poco tenía que ver con actuar bien.

El romance con Katie Holmes desató sus comentarios más duros

Cruise había comenzado una relación con Katie Holmes durante la promoción de La guerra de los mundos. En mayo de 2005 apareció en The Oprah Winfrey Show, saltó sobre el sillón y habló con enorme entusiasmo sobre su nueva pareja. Poco después anunció su compromiso tras pedirle matrimonio en la Torre Eiffel, una historia que ocupó portadas durante semanas y que coincidió con el lanzamiento de uno de los mayores estrenos de aquel verano.

Esquire

Bacall no creyó que esa exposición fuera espontánea. Veía una estrella utilizando lo privado para alimentar una campaña y lo consideraba impropio de alguien que quería ser tratado como una figura seria. Su manera de decirlo fue mucho menos diplomática: llegó a hablar de aquella conducta como si fuera una especie de enfermedad. Estaba evaluando la maquinaria armada alrededor de Tom Cruise fuera del cine.

Su amistad con Nicole Kidman endureció todavía más su postura

En 2008, Bacall volvió a referirse a Cruise dentro de un perfil de Elle dedicado a Nicole Kidman. Recordó haber conocido a la australiana durante Dogville y verla profesional y encantadora, pero también afectada por la etapa que atravesaba después de su divorcio. Al hablar de la manera en que Cruise conducía su vida, lo llamó "maníaco" y dijo que no lograba comprender sus decisiones personales.

Para entonces, Bacall podía hablar desde una posición difícil de discutir. Había atravesado más de seis décadas de cine, trabajado con directores como Howard Hawks y John Huston, y construido una filmografía que llegó a superar los 50 títulos. Recibió su única nominación competitiva al Oscar por El amor tiene dos caras y, en 2009, la Academia le entregó una estatuilla honorífica por su trayectoria.

Cruise continuó siendo una de las mayores estrellas del mundo y su carrera no quedó definida por aquellas palabras. Bacall tampoco estaba intentando iniciar una rivalidad para alimentar titulares durante años. Dio una opinión durísima desde una idea muy particular de Hollywood: para ella, una leyenda se construía con tiempo, oficio y cierta forma de comportarse cuando las cámaras dejaban de rodar.

Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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