Hay personajes que terminan cambiando por completo la carrera de un actor. Bryan Cranston pasó de ser el papá de Malcolm el de en medio a convertirse en Walter White. Steve Carell dejó de ser principalmente un comediante para cargar con The Office. Y Bob Odenkirk encontró algo parecido cuando apareció, traje llamativo incluido, en la segunda temporada de Breaking Bad.
Lo raro es que nadie esperaba que Saul Goodman llegara tan lejos. Entró como un abogado tramposo, rápido para hablar y todavía más rápido para encontrar huecos en la ley, pero terminó consiguiendo una serie propia que duró seis temporadas. Better Call Saul se estrenó en febrero de 2015 y acabó convirtiendo a aquel personaje secundario en uno de los trabajos más importantes de la vida de Odenkirk.
Bob Odenkirk todavía no puede creer que le hayan dado escenas así
En 2025, cuando se cumplían diez años del estreno de Better Call Saul, Odenkirk volvió a hablar de una de sus escenas favoritas. Se trata del episodio siete de la quinta temporada, cuando Jimmy McGill se encuentra con Howard Hamlin en los pasillos del juzgado y termina explotando después de rechazar una oferta laboral. Lo que sigue es uno de esos monólogos en los que Saul pasa de la arrogancia al enojo y después a algo mucho más incómodo en cuestión de segundos.
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Todo ocurrió durante la promoción de Nadie 2. "No hice nada para merecer un diálogo así", dijo Odenkirk, todavía sorprendido de haber recibido material de ese nivel para interpretar. También describió el momento como un drama lleno de energía y completamente desquiciado, justo el terreno donde Jimmy funcionaba mejor.
La escena llega después de años viendo cómo Jimmy intenta convencer al mundo, y muchas veces a sí mismo, de que ya dejó atrás al abogado que buscaba desesperadamente la aprobación de su hermano Chuck. Howard toca una fibra bastante sensible y Jimmy responde asegurando que está muy por encima de él. Es gracioso por unos segundos, hasta que deja de serlo.
Antes de Saul Goodman, Bob Odenkirk era conocido por hacer reír
La carrera de Odenkirk era muy distinta. Antes de convertirse en uno de los protagonistas dramáticos más reconocibles de la televisión estadounidense, su terreno era la comedia. Escribió para Saturday Night Live, trabajó en The Ben Stiller Show y después creó junto a David Cross la serie de sketches Mr. Show.
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Cuando Saul Goodman apareció en Breaking Bad en 2009, el personaje aprovechaba precisamente esa experiencia. Hablaba demasiado, soltaba chistes cuando nadie se los pedía y parecía capaz de vender cualquier cosa mientras hubiera dinero de por medio. Era fácil imaginarlo como un personaje secundario perfecto para aliviar un poco la tensión alrededor de Walter White y Jesse Pinkman.
Better Call Saul hizo algo bastante distinto. En lugar de repetir al abogado que ya conocíamos, Vince Gilligan y Peter Gould regresaron varios años atrás para presentar a Jimmy McGill, un hombre que todavía intentaba hacer las cosas bien, aunque sus viejas mañas nunca estuvieran demasiado lejos. Antes del estreno, Odenkirk ya advertía que esta versión era mucho más completa: Saul tenía una fachada pública, pero Jimmy tenía una vida privada llena de inseguridades, resentimientos y ganas de demostrar que podía ser alguien más.
'Better Call Saul' terminó saliendo de la sombra de 'Breaking Bad'
El reto era enorme. Hacer un spin-off de Breaking Bad parecía innecesario cuando aquella serie acababa de cerrar una de las historias más celebradas de la televisión. Better Call Saul necesitó poco tiempo para demostrar que no iba a vivir únicamente de cameos, referencias y nostalgia. La relación entre Jimmy y Kim Wexler, su complicada historia con Chuck y su lenta transformación en Saul Goodman terminaron sosteniendo una serie con personalidad propia.
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Odenkirk estuvo al centro de todo durante seis temporadas. Su trabajo como Jimmy, Saul y finalmente Gene Takavic lo obligó a interpretar distintas versiones del mismo hombre, a veces dentro de un solo episodio. La serie acumuló 53 nominaciones al Emmy, incluidas varias para su protagonista, aunque terminó su recorrido sin ganar una sola estatuilla, uno de los casos más extraños en la historia reciente de esos premios.
Después llegaron Nadie, su secuela y otros proyectos que demostraron que Odenkirk podía ser también protagonista de una película de acción. Pero Jimmy sigue ahí. Una década después del estreno de la serie, Odenkirk todavía habla como alguien que no termina de creer que le hubieran entregado diálogos, escenas y un personaje así.