La historia sin fin, El laberinto del fauno y Harry Potter son algunas de las películas de fantasía más populares en la historia del cine, pero hay una trilogía que se lleva la corona sin dudarlo. Para 8,000 lectores del sitio de cine AdoroCinema, la primera entrega de dicha saga es una cinta que merece 4,6 estrellas sobre 5, y si tomamos en cuenta las 13 nominaciones y 4 premios Oscar que obtuvo el largometraje, no podemos discutir su consenso.
La comunidad del anillo, la primera de tres películas de El Señor de los Anillos, es considerada una de las mejores obras del cine de fantasía, pero antes de su llegada a la pantalla grande, Peter Jackson tuvo que sobrevivir una odisea para cumplir el proyecto de sus sueños, uno que se hizo posible en solo cuatro semanas después de numerosos impedimentos.
Warner Bros.
Jackson comenzó a trabajar en la producción en 1997 junto a un equipo de diseñadores y efectos especiales, pero pronto se toparon con un obstáculo: nadie creía en el éxito del proyecto. A pesar de conocerse como una obra emblemática del género literario, ningún estudio tenía fe en su realización e incluso Disney les dijo que “Las películas de fantasía no dan dinero”.
Una nueva luz se apareció para él y sus compañeros cuando Miramax mostró interés en la trilogía, pero les pidieron reducir su adaptación a una sola película; sin embargo, la negación de Jackson provocó que Harvey Weinstein estuviera a punto de darle el proyecto a otros cineastas, antes de que él mismo y su guionista, Fran Walsh, mediaran con el líder del estudio.
Warner Bros.
“Nuestro representante negoció un plazo de cuatro semanas y le dijo a Harvey: ‘Tienes que darles una oportunidad a Peter y Fran. Llevan demasiado tiempo trabajando en esto. Dales la oportunidad de editarlo en otro lugar, como en dos películas’”, recordó Jackson con IndieWire, “Harven nos dio cuatro semanas para hacerlo y después se daría por vencido, y ahí terminaría todo”.
En la entrevista, el neozelandés reveló que dicho tiempo trataron de desvincularse del estudio y conseguir el presupuesto necesario para volver realidad el proyecto, mismo que alcanzaron con New Line, cuyo director, Bob Shaye, los hizo notar que habían encontrado el lugar ideal para filmar la adaptación: luego de creer que les pondrían la condición de disminuir la historia de dos películas a dos, él les recomendó que adaptaran la aventura en tres películas, y el resto es historia.