Aceptar una franquicia gigantesca puede cambiar la carrera de cualquier director. Sam Raimi dejó su sello en Spider-Man, Christopher Nolan llevó a Batman hacia un terreno mucho más oscuro y James Gunn terminó construyendo buena parte de su carrera alrededor de personajes de Marvel y DC. Pero entrar a esas producciones también significa trabajar dentro de universos donde hay estudios, productores y años de historias detrás.
Hay cineastas que se sienten cómodos ahí y otros que necesitan un poco más de espacio para hacer las cosas a su manera. En el caso de este director mexicano, esa postura se ha mantenido incluso cuando las ofertas incluían presupuestos enormes y algunos de los personajes más conocidos de los cómics. Si una historia no conecta con él, el tamaño del cheque no parece cambiar demasiado la respuesta.
Guillermo del Toro rechazó dirigir 'Los Cuatro Fantásticos'
Uno de esos proyectos fue Los Cuatro Fantásticos. Guillermo del Toro reveló años atrás que le ofrecieron hacerse cargo de una adaptación del famoso equipo de Marvel, pero decidió no aceptar. El cineasta incluso recordó que habló del proyecto con Avi Arad, entonces una de las figuras más importantes de Marvel, y que simplemente no encontraba dentro de aquella familia de superhéroes el tipo de conflicto que a él le interesaba contar.
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Para Del Toro, Reed Richards, Sue Storm, Johnny Storm y Ben Grimm eran demasiado cercanos a la idea de una familia funcional, incluso con todos sus problemas. Él venía de un lugar creativo completamente distinto: monstruos, personajes rotos, criaturas incomprendidas y relaciones bastante menos ordenadas. Al final, la versión de Los Cuatro Fantásticos que llegó a los cines en 2005 fue dirigida por Tim Story, con Ioan Gruffudd, Jessica Alba, Chris Evans y Michael Chiklis.
La decisión encaja con una regla que Del Toro ha mantenido durante toda su carrera. En una entrevista con Los Angeles Times explicó que cuando entra a una franquicia grande necesita sentir que su visión y la del estudio van en la misma dirección, de lo contrario, simplemente se retira. También ha reconocido que ha rechazado producciones enormes porque hacer una película únicamente por dinero nunca le ha resultado suficiente.
Marvel también lo buscó para 'Thor'
Los Cuatro Fantásticos tampoco fue el único acercamiento. Años después, Guillermo del Toro estuvo en conversaciones para dirigir Thor, cuando Marvel Studios preparaba la película que terminaría presentando a Chris Hemsworth como el dios del trueno. Esta vez el material le resultaba mucho más cercano: le gustaba Loki, admiraba el trabajo de Jack Kirby y quería llevar la historia hacia una mitología nórdica mucho más sucia y oscura, con vikingos, barro y un Valhalla menos brillante.
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Aquella película tampoco ocurrió. Del Toro terminó alejándose para concentrarse en El Hobbit, proyecto al que estuvo unido durante varios años antes de abandonarlo también, y Kenneth Branagh terminó tomando Thor. Marvel estrenó la cinta en 2011 y el personaje de Hemsworth se convirtió poco después en una de las piezas centrales de los Avengers.
Lo curioso es que Del Toro nunca ha tenido un problema con los superhéroes en sí. Dirigió Blade II, realizó dos películas de Hellboy y durante años desarrolló Justice League Dark, donde quería reunir a Constantine, Swamp Thing, Deadman, Zatanna y Etrigan. Todos tienen algo en común: estaban bastante lejos del héroe perfecto que se pone una capa y sale a salvar el día.
Guillermo del Toro prefiere monstruos antes que superhéroes perfectos
Durante una masterclass en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara en 2018, el mexicano explicó su postura con el humor que suele acompañar sus entrevistas. Ha recibido propuestas relacionadas con algunos de los superhéroes más grandes, pero muchos simplemente no le provocan curiosidad. A él le interesa saber qué hacen los personajes cuando no están salvando al planeta, qué ocurre en los márgenes y quién queda fuera de la gran batalla.
Por eso Hellboy tenía mucho más sentido en sus manos que una familia impecable de Marvel. Lo mismo puede decirse de El laberinto del fauno, La forma del agua, Pinocho o Frankenstein: Del Toro vuelve una y otra vez hacia seres que normalmente serían secundarios, monstruosos o incómodos para convertirlos en el centro de la película. Después de décadas en Hollywood, rechazar Los Cuatro Fantásticos parece menos una oportunidad perdida y más otra de esas decisiones que terminaron definiendo exactamente qué clase de director quería ser.