El acuerdo roto entre Robin Williams y Disney que cambió para siempre la historia de ‘Aladdin’
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Robin Williams aceptó convertirse en el Genio por una fracción de su salario habitual y con una condición muy clara. Pero el enorme éxito de 'Aladdin' terminó poniendo ese pacto a prueba.

Hay personajes animados que parecen imposibles de separar de la persona que les dio voz. Tom Hanks terminó pegado para siempre a Woody, Eddie Murphy convirtió a Burro en buena parte del alma de Shrek y Mike Myers hizo algo parecido con el ogro verde. A principios de los 90, sin embargo, contratar estrellas gigantes para después vender una película animada alrededor de ellas todavía estaba lejos de ser la norma.

Robin Williams ayudó a cambiar eso con Aladdin. Su Genio hablaba a una velocidad absurda, imitaba celebridades, cambiaba de personaje en segundos y parecía tener muchísimo más espacio para improvisar que cualquier figura animada de Disney hasta ese momento. El estudio encontró oro pero el problema llegó cuando quiso aprovecharlo también fuera de la película.

Aladdín
Aladdín
Fecha de estreno 25 de noviembre de 1992 | 1h 30min
Dirigida por John Musker, Ron Clements
Con Scott Weinger, Robin Williams, Linda Larkin
Medios
4,2
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Robin Williams aceptó 'Aladdin' con una condición bastante específica

Williams estaba en uno de los momentos más fuertes de su carrera cuando Disney se acercó a él. Venía de películas como Buenos días, Vietnam, La sociedad de los poetas muertos y Hook, y podía cobrar millones por protagonizar una producción. Para Aladdin, aceptó alrededor de 75 mil dólares, prácticamente la tarifa sindical, porque quería formar parte de la tradición animada de Disney y hacer algo que pudieran disfrutar sus hijos.

Disney

El dinero tenía poca importancia, pero había una condición. Williams no quería que Disney utilizara su nombre o su interpretación para convertir la película en una enorme campaña comercial alrededor de él. Según explicó después, había pedido específicamente que su voz no se empleara para vender juguetes, comida rápida y otros productos. El acuerdo también limitaba el tamaño que podía ocupar el Genio dentro de la publicidad gráfica de la cinta.

La preocupación tenía además una razón profesional. Toys, otra película protagonizada por Williams, estaba programada para estrenarse apenas unas semanas después y el actor había comprometido buena parte de sus esfuerzos promocionales con ese proyecto. Disney aceptó las condiciones. Entonces Aladdin llegó a los cines y todo se hizo muchísimo más grande de lo esperado.

Disney convirtió al Genio en una de las grandes armas para vender la película

Aladdin fue la película más taquillera de 1992 a nivel mundial y superó los 500 millones de dólares. Pero buena parte de la conversación giraba alrededor del Genio. Los animadores habían utilizado horas de improvisaciones de Williams para construir el personaje y su actuación terminó siendo uno de los elementos más celebrados de toda la cinta.

Disney

Disney vio rápidamente el potencial. El Genio comenzó a ocupar un espacio enorme en la publicidad y, según Williams, su voz terminó utilizándose también en anuncios relacionados con productos. El actor sintió que el estudio había encontrado maneras de esquivar el espíritu del acuerdo que habían alcanzado. En 1993 decidió hacerlo público durante una entrevista en Today. "Teníamos un trato", recordó entonces antes de explicar que su única petición había sido evitar que su trabajo terminara vendiendo mercancía.

El Genio cambió de voz y Disney terminó pidiendo perdón

La consecuencia pudo sentirse inmediatamente en El regreso de Jafar, la primera secuela de Aladdin, estrenada directamente en video en 1994. Williams rechazó regresar y Disney contrató a Dan Castellaneta, conocido por interpretar a Homero Simpson, para sustituirlo como el Genio. La película funcionó comercialmente, pero la ausencia del actor era difícil de ignorar.

La relación solo comenzó a repararse cuando Joe Roth asumió la presidencia de Walt Disney Studios. En 1994, Roth ofreció una disculpa pública a Williams y reconoció que la compañía había incumplido el acuerdo. El gesto funcionó y el actor volvió a trabajar con Disney y regresó finalmente como el Genio en Aladdin y el rey de los ladrones, estrenada en 1996. El estudio estaba tan feliz de recuperarlo que rehízo aproximadamente un tercio de la animación que ya estaba terminada para adaptarla a sus nuevas improvisaciones.

La pelea dejó además una huella mucho más grande que una secuela. Hollywood comprobó con Aladdin que una estrella reconocible podía convertirse en parte central de la identidad y promoción de una película animada. A finales de esa misma década, nombres como Tom Hanks, Tim Allen, Mike Myers y Eddie Murphy ya eran utilizados abiertamente para vender grandes producciones animadas. Los ejecutivos de Disney reconocieron que Williams y el Genio habían ayudado a "romper el hielo" para ese modelo.

Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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