Pixar con Toy Story 5, Disney con Moana 2 y DreamWorks con El gato con botas: Último deseo, acostumbraron al público a aventuras animadas cada vez más grandes, con mundos enormes, canciones, secuencias de acción y duraciones que fácilmente pasan de la hora y media. Hay días en los que ese tipo de película cae como anillo al dedo, pero también otros en los que uno simplemente quiere algo ligero, divertido y que termine antes de que aparezca la tentación de revisar el celular.
El stop motion tiene varias joyas. Pollitos en fuga, El cadáver de la novia o las películas de Shaun, el cordero saben aprovechar cada minuto y convertir pequeños detalles en parte del chiste. Aardman lleva décadas dominando ese terreno con plastilina, humor británico y personajes capaces de decir muchísimo con apenas levantar una ceja.
Stop-motion que dura apenas 79 minutos
La recomendación es Wallace y Gromit: La venganza se sirve con plumas, la película de Nick Park y Merlin Crossingham que llevó de regreso a una de las parejas más queridas de la animación británica. Su duración ronda los 79 minutos, así que termina antes que muchas producciones familiares actuales. Netflix incluso la incluye dentro de su selección de películas de menos de 90 minutos.
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La historia comienza cuando Wallace lleva una vez más su obsesión por los inventos demasiado lejos y crea a Norbot, un gnomo inteligente diseñado para encargarse de las tareas del jardín. Gromit observa el asunto con la desconfianza habitual y pronto descubre que hay algo bastante más complicado detrás de aquella nueva máquina. El responsable está conectado con el pasado de la dupla y trae de vuelta a Feathers McGraw, el pequeño pingüino criminal de The Wrong Trousers.
Una historia pequeña que terminó entre las mejores animaciones del año
Su duración compacta tampoco significa que vaya con prisa. La película encuentra tiempo para persecuciones, inventos absurdos, gags visuales y esa relación entre Wallace y Gromit que funciona prácticamente como la de dos viejos compañeros de departamento. Wallace habla y se mete en problemas, mientras Gromit permanece en silencio y una mirada suya suele bastar para entender exactamente lo que está pensando.
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La respuesta de la crítica fue enorme. La venganza se sirve con plumas mantiene 100 por ciento de aprobación en Rotten Tomatoes. También consiguió una nominación al Oscar como Mejor Película Animada. Y en los BAFTA le fue todavía mejor: ganó tanto Mejor Película Animada como la categoría de Película Infantil y Familiar.
Wallace y Gromit siguen funcionando más de 35 años después
Nick Park comenzó a trabajar en estos personajes cuando todavía era estudiante. Wallace y Gromit aparecieron por primera vez en A Grand Day Out en 1989 y desde entonces protagonizaron cortometrajes como The Wrong Trousers y A Close Shave, además del largometraje The Curse of the Were-Rabbit. Varias de esas producciones llegaron hasta los Oscar y convirtieron a la pareja en uno de los grandes emblemas de Aardman.
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Wallace y Gromit: La venganza se sirve con plumas conserva esa fórmula sin sentirse atrapada en el pasado. Hay robots, tecnología inteligente y cierta burla a nuestra dependencia de los aparatos, pero todo sigue pasando entre casas de ladrillo, tazas de té, queso y máquinas que probablemente Wallace jamás debió construir. La película está disponible en Netflix México y, con menos de una hora y media por delante, verla completa requiere casi el mismo compromiso que un par de episodios de cualquier serie.