Hay parejas cinematográficas que parecen haber estado destinadas desde el principio. Ryan Gosling y Rachel McAdams en Diario de una pasión, Julia Roberts y Richard Gere en Mujer bonita o Leonardo DiCaprio y Kate Winslet en Titanic terminaron tan ligados a sus personajes que cuesta imaginar aquellas historias con otros rostros.
Pero el casting casi nunca tiene algo del destino. Para mediados de los noventa, encontrar a los protagonistas de una superproducción como la de James Cameron significaba elegir a dos actores capaces de sostener una historia romántica en medio de uno de los rodajes más grandes de la época. Una de esas decisiones estuvo a punto de terminar mucho antes de que las cámaras comenzaran a filmar.
Leonardo DiCaprio estuvo a punto de quedarse fuera de 'Titanic'
El actor era Leonardo DiCaprio, quien inicialmente se negó a realizar una prueba de cámara para interpretar a Jack Dawson. James Cameron recordó que el primer encuentro había salido perfecto: DiCaprio llegó a las oficinas y causó tal revuelo que prácticamente todas las mujeres que trabajaban ahí encontraron alguna excusa para pasar por la sala donde estaba reunido con el director.
Paramount Pictures
Unos días después ocurrió algo bastante distinto. Cameron había preparado una cámara y Kate Winslet, quien para entonces ya estaba elegida como Rose, estaba lista para leer con él. DiCaprio pensaba que acudiría simplemente a conocer a su futura compañera y se sorprendió cuando el cineasta le pidió que pasara a otra habitación para grabar algunas líneas. Su respuesta fue directa: él no hacía ese tipo de pruebas.
Cameron no alargó la discusión. Le agradeció por haber ido y comenzó a despedirse. DiCaprio entonces entendió que aquello iba completamente en serio y preguntó si realmente perdería el papel por negarse. El director le explicó que dedicaría alrededor de dos años de su vida a una producción gigantesca y quería estar absolutamente seguro de haber elegido al actor correcto. Así que había dos caminos: hacer la prueba o quedarse fuera.
Todo cambió cuando James Cameron dijo "acción"
DiCaprio aceptó, aunque Cameron recuerda que llegó a la prueba con muy pocas ganas. La actitud desapareció en cuanto comenzó la escena. Según el director, bastó escuchar "acción" para que el joven actor cambiara por completo y apareciera frente a la cámara el Jack Dawson que estaba buscando. Kate Winslet reaccionó inmediatamente a su interpretación y la química entre ambos terminó de resolver la decisión.
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DiCaprio tampoco era precisamente un desconocido. Unos años antes había conseguido una nominación al Oscar como actor de reparto por ¿A quién ama Gilbert Grape?, y en 1996 protagonizó junto a Claire Danes la versión de Baz Luhrmann de Romeo + Julieta. Esta última recaudó más de 147 millones de dólares a nivel mundial y ya lo había colocado frente al público como protagonista romántico.
Jack, sin embargo, pedía algo diferente. Cameron contó que DiCaprio quería darle ciertas características más oscuras al personaje, mientras él imaginaba a un protagonista mucho más abierto, en la línea de los héroes clásicos de Hollywood. La película terminaría dependiendo precisamente de ese contraste entre Jack, un joven libre que llega al barco casi por accidente, y Rose, atrapada en una vida diseñada por otras personas.
'Titanic' terminó convirtiéndose en un fenómeno mundial
Lo que vino después hizo que aquella incómoda prueba adquiriera otra dimensión. Titanic llegó a los cines en diciembre de 1997 y terminó convirtiéndose en la película más taquillera de la historia en ese momento. Sumando sus distintos estrenos y reestrenos, actualmente acumula más de 2 mil 264 millones de dólares alrededor del mundo.
También arrasó durante la temporada de premios. La cinta obtuvo 14 nominaciones al Oscar y ganó 11 estatuillas, entre ellas Mejor Película y Mejor Director para James Cameron. Kate Winslet recibió una nominación como Mejor Actriz, mientras que "My Heart Will Go On" también terminó llevándose el premio a Mejor Canción Original.
La imagen de Jack y Rose en la proa del barco acabaría formando parte de la cultura popular, al igual que el retrato, el automóvil empañado y buena parte de las escenas que compartieron DiCaprio y Winslet. Todo dependió, en cierta medida, de unos cuantos minutos frente a una cámara que el actor ni siquiera esperaba encontrar aquel día.