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    'Somos.': Final explicado de la miniserie de Netflix que retrata una masacre a manos del narco en México
    Por Tamara Cuevas — 2 jul. 2021 a las 18:15

    'Somos', miniserie que retrata uno de los sucesos más violentos en México, se ha posicionado como el contenido más visto en Netflix, por ello nos tomamos unos minutos para hablar de ese desgarrador final.

    Somos., miniserie creada por James Schamus, escrita por él mismo junto a Mónika Revilla y Fernanda Melchor, se ha posicionado como el contenido más visto en Netflix México. La producción recrea la masacre ocurrida en 2011 en Allende, Coahuila a manos de un cártel de droga. 

    La hisoria termina con la masacre del pueblo Allende a manos del cártel que encabezan el Z-40 y el Z-42, es aquí donde todas las historias que conocimos a lo largo de los cinco capítulos anteriores se unen para presentarnos una monografía del desastre. Aunque algunos personajes salen bien librados de la matanza perpetrada por el narcotráfico, hay otros a los que la tragedia alcanza.  

     

    Paquito (Jesus Sida), que terminó en la cárcel por un crimen que no cometió, es reclutado como parte del ejército del cártel para acabar con la vida en Allende y, por más que se niegue, es obligado a transportar y quemar cadáveres de conocidos. Por otro lado, Doña Chayo (Mercedes Hernández), la suegra de Paquito que se convirtió en halcón del Z-40 para lograr un poco de protección dentro del penal de Piedras Negras para su yerno, intentó aprovechar el caos en el pueblo para liberarlo de la célula criminal. Sin embargo, cuando el joven corre hacia la salida del rancho mientras habla por teléfono con la madre de su bebé, es disparado por la espalda. 

    Érika (Arelí González) e Irene (Iliana Donatlán), las hermanas que conocemos en la historia, son de los pocos personajes que se mantienen con vida durante los eventos de Allende. No obstante, Chema (Everardo Arzate), el esposo de Irene, es asesinado junto a todo el cuerpo de bomberos, luego de haber desobedecido al cártel y atender una llamada de emergencia que, en realidad, era una trampa para comprobar la lealtad de los bomberos hacia los narcotraficantes.

    Por su parte, Érika vivió las horas más angustiantes al perder contacto con su hijo Armando (Jesús Herrera), quien se encontraba en casa de su novia Vanesa (Gabriela Meleri) cuando comenzó la masacre. La celebración de la familia de Vanesa es interrumpida por el cártel, que llegó a asesinar a todos los asistentes y la única razón por la que los dos adolescentes no resultaron heridos fue porque estaban besándose en la parte trasera de la casa cuando ocurrió el tiroteo. 

    Por el contrario, el destino de los mejores amigos de Armando no resultó ser tan bueno: Nancy (Jimena Pagaza) y Tom (Mario Alberto Quiñones) son asesinados por estar en el lugar y hora incorrectos. Cuando la masacre comenzó, la pareja estaba pasando el día con Samuel (Ulises Soto), el hijo del narcotraficante que operaba en Allende. Él les dice que el lugar más seguro en ese momento es su casa, pues nadie irá a atacar al propio Z-40. Nancy y Tom creen que es lógico lo que dice, y deciden huir con él.
    Tras varias horas ahí, la chica descubre al Z-40 y a parte de su organización preparando armas para la masacre, y enojado por la intrusión la envía a ella y a Tom a sus casas. Minutos después, la miniserie revela los cadáveres de Tom y Nancy junto a las demás personas asesinadas a manos del narco.

    En otro lugar de Allende se encuentran la madrota (Susana Villareal) del prostíbulo del pueblo y una sexoservidora que, por pura suerte, logran escapar de las garras del crimen organizado. Y es que cuando los traficantes acuden al lugar en busca de Benjamín (Jero Medina), el hijo de uno de los rancheros más poderosos de Allende, se llevan con ellos a todas las mujeres del prostíbulo a excepción de la madrota y una chica que, utilizando como excusa su periodo menstrual, es puesta en libertad. Ambas cruzan el río en busca de una mejor vida en Estados Unidos.

    Por último, la familia Linares, dueños de uno de los ranchos mejor ubicados en la frontera del país, son atacados por el cártel como venganza al creer que Benjamín, el hijo menor de la familia, había sido quien corriera la voz sobre la residencia del Z-40 y el Z-42 en Allende. Isidro (Fernando Larrañaga) y su capataz optaron por hacer frente al cártel mientras la familia Linares huye por la carretera hacia Estados Unidos. 

    Los dos viejos rancheros son asesinados por el crimen organizado y, cuando parecía que Benjamín y su familia completarían su huida, una de las camionetas en las que van abordo sufre un contratiempo que los deja varados en la carretera. Segundos después, el narco aparece para cobrar venganza pero deja con vida a los tres pequeños de la familia Linares para llevarlos con ellos. Luis y Lucy Linares son abandonados en una plaza de Allende y, acto seguido, arrebatan de los brazos de Lucy al más pequeño de los Linares.

    La masacre en Allende, un episodio violento en la historia de nuestro país, fue la consecuencia de una fallida misión de la DEA. Dos de los personajes centrales de esta historia son Héctor (Armando Silva) y Óscar (Josué Guerra), traficantes menores quienes fungen como fuente de información para la agencia antidrogas. Ambos son extraídos de Allende para utilizarlos como testigos y dejan el pueblo antes de que el cártel del Z-40 y el Z-42 los asesinen.

    El sexto episodio en la miniserie de Somos. es la monografía exacta de un hecho violento que ocurrió en México y funge como el conector de todas las historias que nos presentaron en cada uno de los capítulos, las cuales, aparentemente, no se ligaban de ninguna manera. El acierto del episodio, que dura 73 minutos, es la construcción de una atmósfera casi de suspenso que secuencia tras secuencia nos advierte que todo lo que hemos visto es un caos en cuenta regresiva

     

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