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    El juicio de los 7 de Chicago
    Críticas
    4,0
    Muy buena
    El juicio de los 7 de Chicago

    Aaron Sorkin madura como director

    por Iván Romero

    En un año tan caótico como 2020, los amantes del cine y del entretenimiento vemos en la temporada de premios no sólo el pretexto para ver a muchas de nuestros actrices o actores favoritos entre los nominados en las categorías principales y entrar en el debate que esto provoca, también es la llegada de grandes títulos a cartelera (esto incluye el streaming, por supuesto), entre la que encontraremos sorpresas cinematográficas de nuevos autores y prometedores filmes que no hacen más que reafirmar nuestra fidelidad por el cine. No por nada le llaman la mejor temporada del año. A propósito de esto, Netflix (quien ya es un jugador habitual en la industria desde hace varios años) trae bajo el brazo uno de los filmes con todos los requerimientos que se necesitan para llevarse premios y con su estreno irá asegurando varias nominaciones en diversas asociaciones y claro, en el Oscar. La película lleva por título: El juicio de los 7 de Chicago y es el segundo largometraje como director del brillante guionista estadounidense Aaron Sorkin (Red social), quién evidentemente funge como escritor también.

    El juicio de los 7 de Chicago se remonta a 1969, a la ciudad mencionada en el título, donde se llevó a cabo uno de los juicios más emblemáticos en la historia de Estados Unidos. Siete hombres fueron juzgados tras ser acusados de conspiración en contra de la seguridad del país tras diversas manifestaciones y movimientos, de los cuales formaron parte, pero donde las intenciones y el contexto de cada uno de los escenarios fueron morfando, de manera que la policía del Estado lucía como la víctima y ellos como el enemigo número uno. Lo sucedido en el juicio, a pesar de haber marcado grandes cambios en su momento, tendría repercusiones 50 años después, tanto que no podría ser más oportuno tocar el tema en este clima sociopolítico que se está viviendo en aquel país en este momento.


     



    La cinta ha tenido su corrida comercial en cines seleccionados previo a su estreno en Netflix no sólo en Estados Unidos, si no en diversas partes del mundo incluyendo México para poder competir para los premios de la Academia estadounidense. La pregunta es si toda la expectativa generada a este drama llega a ser tan punzante y sobre todo inteligente, tal y como estamos acostumbrados al nivel que Sorkin mantiene en sus guiones: diálogos larguísimos (casi monólogos) con reflexiones y metáforas que ha puesto a prueba la memoria y capacidad histriónica a actores como Brad Pitt, Jessica ChastainMichael Fassbender o Jesse Eisenberg; todos saliendo airosos, por supuesto. En El juicio de los 7 de Chicago encontramos a un Sorkin mucho más reservado y quizá pueda ser tachado de más convencional, pero con la misma agilidad frenética e ingeniosa, que necesita la recreación de un evento histórico de esta magnitud para ser narrado.

    Sorkin retrata con un humor muy fino un relato sobre la defensa de las ideas y la individualidad, sobre coartar los derechos como ciudadano y ser humano, por el simple hecho de tener más poder uno sobre el otro. Lo relevante es que lo hace sin ser aleccionador; es decir, este filme pareciera que llega en el momento del Black Lives Matter y en un año de votaciones para los estadounidenses (y quizá no es casualidad), pero incluso es atemporal, resonará cada que se mencione o se analice, de así quererlo, claro. ¿Sirve de algo? Nunca como una manifestación contra la represión policial en cualquier país, pero sí como un testigo visual y una alarma hacia los ciudadanos de lo que sucedió y desafortunadamente sigue pasando.




    Todo lo mencionado no significa que la trama está peleada con el entretenimiento, si no todo lo contrario: es una cinta basada en hechos reales con un discurso social, importantísimo, pero tiene un ritmo y una edición magistral que hace que las más de dos horas de duración parezcan no sentirse. La construcción de sus personajes protagonistas también es sólida y citando a un crítico lo que uno piensa al salir del filme es que el elenco entero debería ser galardonado. Y es que todos están estupendos: Eddie Redmayne, Sacha Baron Cohen, Joseph Gordon-Levitt, Mark Rylance, Michael Keaton, Alex Sharp, Jeremy StrongYahya Abdul-Mateen IIFrank Langella son los que integran los primeros créditos. La crítica ha hecho mucho hincapié en lo que Baron Cohen hace y merecedor será de ser reconocido, pero en un punto de vista personal, Rylance está tremendo y su abogado llamado William Kunstler es puntual, mordaz y lo dota de cierta ternura que me parece que debe estar considerado entre las mejores actuaciones de este particular 2020.

    Quizá como director aún le falta pulir muchas cosas más a Sorkin, pero lo que no logró cuajar en Apuesta maestra (su ópera prima), la cual creo que es un buen filme independientemente de sus bemoles, en El juicio de los 7 de Chicago lo perfecciona de manera monumental, no sólo intercalando tiempos para entender todo lo que está sucediendo en el juicio, si no para conocer a sus personajes y aparte obtener detalles minuciosos que logran encajar como un todo al final del metraje. El acto final es ficción y está alejado de lo que sucedió en realidad y, aunque es un tanto chapucero, logra poner la piel chinita de casi todo espectador. Bien por Sorkin. Mucho mejor por nosotros. Gran filme.

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