Spider-Man: Lejos de casa
Críticas
4,5
Imprescindible
Spider-Man: Lejos de casa

Compite entre las mejores del universo Spider-Man

por Carlos Gómez Iniesta
Vale la pena recordarlo: ya son siete los live-actions protagonizados por el Araña. Cuando Sam Raimi explotó la taquilla en 2002 con la primera adaptación, el protagonista de Spider-Man: Lejos de casa apenas tenía cinco tiernos años, ¡cinco! ¿Ya le habrá caído el veinte a Tom Holland  que ha participado en cinco blockbusters del Universo Marvel –más que cualquiera de los Peter Parkers anteriores–? ¿Qué le implicará el saber que ahora está en una de las mejores películas que ha dado el personaje? 

Spider-Man: Lejos de casa abre en Ixtenco, México (ojo, Ixtenco no es un pueblo ficticio, está en Tlaxcala eh) donde el poblado ha sido devastado a base de pedradas y lodo. Los sobrevivientes juran haber visto un rostro entre las ráfagas, situación que inquieta a Nick Fury (Samuel L. Jackson) y Maria Hill (Cobie Smulders) que se presentan en el lugar inmediatamente. Monsturos similares –los Elementals– también aparecerán en Europa, donde Peter Parker atiende un viaje escolar junto con sus amigos. Fury ya cuenta con la ayuda del ingeniero Quentin Beck (Jake Gyllenhaal–a la postre conocido como Mysterio– para ayudar a detenerlos, pero también buscará el apoyo incondicional de Spidey, quien pareciera tener otros planes...

La cinta pasa por Venecia, Praga, Berlín y Londres...

De Spider-Man: De regreso a casa, la cinta unitaria anterior, hay pocas cosas que continuan teniendo peso. Olvidemos entonces al vengativo Adrian Toomes/Buitre (Michael Keaton) o a su hija Liz (Laura Harrier), quien ponía nervioso a nuestro héroe. Lamentablemente tampoco vemos más de Aaron Davis (Donald Glover) y su emocionante conexión con Miles Morales. Quedémonos, eso sí, con la imperiosa necesidad de Peter de limpiar los desmadres de Tony Stark (Robert Downey Jr) y, muy importante, sus ganas de enamorarse de una chava (no hay otro héroe tan ligado al destino de sus mujeres como "el amigable vecino"). Esta vez, su interés romántico es Michelle Jones o MJ (Zendaya), aquella sabihonda que apenas tuvo unas líneas en la cinta anterior y que ahora tendrá un peso específico en las decisiones del adolescente. Así, esta secuela le debe más al "Bueno niño, eres un Vengador" y al "No me quiero ir, señor Stark" de Avengers: Infinty War; al destino fatal de su imagen paterna en Avengers: Endgame e incluso a Iron Man de 2008, que al mencionado filme del 2017. Quién lo iba a decir... 

Esto quizá no debería de tener importancia si vemos este filme como una pieza más del rompecabezas del MCU. Las dos cintas de los hermanos Russo dotaron de un poderoso simbólismo al más jóven de los Avengers (con todas las dudas, descubrimientos, ganas de pertenecer y de no defraudar a nadie propias de la edad). Es por eso que el trabajo de Holland cada vez es mejor valorado, no por su lucimiento durante las secuencias de acción y vuelos con telaraña, sino por la creciente capacidad de transmitir las emociones causadas por las responsabilidades que lo obligan acercarse, sin que lo quiera, a la trágica adultez. Además, de contrapeso, y aprovechándose de sus inseguridades, aquí tiene que mantener un duelo con un gran Jake Gylenhaal encarnando a un hombre manipulador, megalómano y lo bastante habilidoso para jugar con la mente del quien se le ponga enfrente. Una gran reinterpretación del personaje clásico, con interesantes motivos y vueltas de tuerca.

Jake Gylenhaal entra con el pie derecho al mundo Marvel.

El guión vuelve a ser de Chris McKenna y Erik Sommers, de quienes se debe conciderar un hito el mantener el arco del protagonista con buen ritmo, sencillez, comicidad y además ponerle fin a la Fase Tres del MCU con todas las aristas que esto implica. De hecho, no es la cinta que cierra la fase, sino es la que la remata. Y es que la segunda escena postcréditos borra todo lo que hemos armado en nuestra mente para ponernos a dudar. ¿La presencia de cierto señor de malos modos es la aperuta del multiuniverso o llevamos tiempo dentro de él? ¿O acaso eres tú Mysterio que estás jugando con nuestras cabezas a tu antojo? De regreso en la silla de director, Jon Watts ejecuta dicho guión con una pirotecnia impresionante. Hay que exponerse a estos efectos visuales dignos de un ilusionista consagrado para vaticinar que Industrial Light and Magic, y la larga lista de involucrados, estarán compitiendo en la próxima temporada de premiación como uno de los favoritos de su categoría. 


Después del hackeo a Sony Pictures que provocó la cesión de su presidenta Amy Pascal, la también productora de esta cinta manda un poderoso mensaje a la industria: Nunca ha estado fuera del juego. Disney tendrá el poder de Marvel, pero gracias a ella, Sony sigue siendo merecedora de continuar con la expansión del araña-universo (contrario a lo que le pasó a Fox con X-men). Ella reinició la franquicia con éxito, hizo de Venom un gran negocio, les trajo el Oscar por Spider-Man: Un nuevo universo. Ella es la verdadera heroína entre las sombras. Amy también logró que Spider-Man: Lejos de casa esté en el top de los live-actions del superhéroe, ahí dándose un quiénvive con la primera de Raimi en la cúspide. 

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