La cinta se filmó en Yecora, en Sonora, México.
Es la segunda cinta del director Jorge Leyva.
El director tuvo la idea de la cinta después de ver un western: “Yo estaba viendo una película de wéstern y me interesaba saber qué pasaba con ese personaje después de matar a varias personas, qué penitencia, remordimiento o culpa se mueven internamente”
La cinta fue una de las ganadoras del estímulo de IMCINE, el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine.
La cinta formó parte de la Muestra Especial dentro del Guanajuato International Film Festival (GIFF) 2018.