La boda de la abuela
Críticas
2,5
Regular
La boda de la abuela

Una avance notable respecto a la anterior

por Iván Romero

En 2015 se estrenó la comedia mexicana El cumple de la abuela, encabezada por la primera actriz Susana Alexander. Narraba la historia de una familia cuya matriarca (interpretada por Alexander) reunía a sus hijos y nietos un fin de semana en Cuernavaca para festejar su cumpleaños. En el inter las desavenencias de la familia salían a relucir para darse cuenta de que no se conocían como pensaban. El filme de poco presupuesto se convirtió en un éxito de taquilla en el país y cuatro años después nos encontramos con la segunda parte. La boda de la abuela, en la que la familia ficticia se reúne nuevamente, pero ahora para celebrar la boda de la querida y ocurrente abuela.

La reunión ahora incluye nuevos personajes. La abuela decidió casarse con Julio (Dino García), el jardinero de la famosa casa en Cuernavaca. Sólo que hay un problema, la diferencia de edades entre ambos es notable y la familia de él se lleva una sorpresa al darse cuenta que la abuela no es quien pensaban. Mientras tanto, los nietos se enfrentan a distintos escenarios que los toman por sorpresa en su etapa de su adultez; el miedo a casarse, el perdón, así como el dejar atrás los prejuicios.


 



Los Güeros Films, compañía fundada por Luis Ernesto, Luis Arrieta y Ana Serradilla, hace ya varios años ha labrado su camino poco a poco, experimentando y sin haberlo esperado le han dado la clave al cine comercial. Entre sus filmes se encuentran Preludio, Los inadaptados, Detrás del poder y la ahora trilogía de El cumple de la abuela, ya que para el 2020 se estrenará El testamento de la abuela, próxima a rodarse.

Regresando a su secuela, lo que más llama la atención es un presupuesto más robusto que el de la primera. Javier Colinas (A ti te quería encontrar) se aleja del estilo video home que tenía su antecesora y presenta una segunda parte con mucho mejor ritmo y técnicamente superior. Su fotografía, movimientos de cámara y el diseño de arte son notables. Sin embargo, no le quita que padezca algunas fallas iguales que la primera entrega.




Los mismos estereotipos están ahí, los personajes son unidimensionales y desaprovecha a una experta en la comedia como lo es Susana Alexander, ya que sus diálogos son cortos, así como creación de personaje, la cual es prácticamente nula. Su carisma al salir en pantalla es inevitable, pero el texto es tan ramplón que se pierde entre tantos roles y nunca deja que la comedía salga, ni por parte de ella, ni del elenco que la acompaña. Al final los que son fans de El cumple de la abuela probablemente disfrutarán de esta nueva reunión y se deben preparar para la siguiente. Esa abuela parece no quererse ir.

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