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    Placa de acero
    Críticas
    1,5
    Mala
    Placa de acero

    Zombies, policías corruptos y problemas de identidad

    por Uriel Linares

    ¿Qué significa ser un ciudadano recto? Tal vez alguien que sigue las reglas y gusta de vivir en sociedad o quizá quien busca corregir malos hábitos dentro de una misma jefatura de policía, siendo un policía. Este es el camino que sigue Placa de acero, una nueva comedia mexicana que se burla de los típicos estereotipos que enfrentan las autoridades en México mientras se cuenta una historia de zombies y narcotráfico, sí, todo al mismo tiempo.

    La cinta presenta al oficial Roberto S. Recto (Alfonso Dosal), quien siempre fue un elemento sobresaliente, incluso graduándose de la academia policiaca con altos honores. Y son justamente estas cualidades las que inmediatamente chocan con el modus operandi de su nuevo compañero, Vázquez (Adrián Vázquez), quien lleva un estilo de vida corrupto pidiendo mordidas y bricándose reglamentos internos. Todo cambia hasta que juntos tendrán que investigar y resolver una misteriosa ola de asesinatos zombie en la Ciudad de México.

     

    Volvemos al tema que tanto nos gusta comentar a donde quiera que vayamos: la situación del cine mexicano y su inagotable fuente de comedias, muchas de ellas con historias dignas del olvido, pero ¿qué sucede en el caso específico de Placa de acero? ¿Su temática policiaca con zombies incluidos habrá encontrado un camino agradable para entretener al público?

    Para entender esta atípica propuesta en la cartelera comercial en México debemos hablar de su director y co-guionista, Abe Rosenberg, quien ha demostrado anteriormente su gusto por el género de horror y sus derivados, por ello en escribió junto a Joseph Hemsani la cinta lanzada en 2015, Archivo 253, trabajo que repetirían para 2017 con Mientras el lobo no está. Bajo esta pauta oscura puede entenderse el camino natural que llevó a Rosenberg a esta combinación de comedia policiaca, zombies, clichés chilangos y… ¿narcotráfico?

    Es verdad, la naturalidad de esta cinta no es el punto más fuerte, con el paso de la historia se vuelven más claras las interminables referencias de Hollywood a las que sus creadores acudieron y en serio que se encargan de remarcarlas en la cinta, desde la franquicia completa de Arma mortal, pasando por La chaqueta metálicaUna guerra de película y todas aquellas producciones ligadas a nuevas drogas y zombies como Breaking Bad o Exterminio; sólo por mencionar unos cuantos ejemplos.

    Esto trae consigo un grave problema de identidad al servir como un auténtico vaciado de estas películas y no como una auténtica propuesta, llevando a Placa de acero a una interminable comparación con la infinidad de títulos ligados a su trama. Y esto no sólo se trata de inspiración artística, realmente podemos ver escenas idénticas a las originales, sólo intercambia a los protagonistas y con unos cuantos ajustes llegarás a esta nueva comedia mexicana.

    Detalle decepcionante una vez que es posible notar el compromiso de Alfonso Dosal en esta producción, quien es capaz presentar a ese policía diferente que busca hacer las cosas bien, remover la suciedad que ha dañado la imagen de las autoridades en México y de paso resolver  los crímenes que día y noche atormentan a la Ciudad de México. A pesar de la ligereza de su argumento, Dosal y su carisma logran ser el elemento distintivo de toda la película.

    Placa de acero carece de identidad al tomar prestados demasiados elementos de Hollywood mientras busca resolver un sinfín de caminos, esto lleva a enredados géneros cinematográficos que, según lo visto en la cinta de Rosenberg, está muy lejos de funcionar y ser realmente una propuesta valiosa.

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