Guadalupe-Reyes
Críticas
2,0
Pasable
Guadalupe-Reyes

Sólo pásala bien, no compliques las cosas

por Uriel Linares

“El mayor reto que cualquiera que se haga llamar mexicano puede alcanzar”, bajo este planteamiento se desarrolla la nueva apuesta cómica que llegará a salas nacionales: Guadalupe Reyes, cinta protagonizada por Martin Altomaro y Juan Pablo Medina, a quienes vemos muy seguido en diversas producciones, pero ¿el carisma actoral de este par y la popular costumbre fiestera fueron capaces de crear una divertida película?

La historia sigue a Hugo (Juan Pablo Medina), quien ha pasado su vida entre descontroladas fiestas, amores y playas; combo perfecto del que muchos mirreyes se sentirían orgullosos. Esto cambia tras cumplir 40 años, en ese momento se da cuenta que su cuerpo no es el mismo y la diferencia generacional con los millennials es cada vez más grande. 

 


Por ello decide revivir su viejas andanzas al contactar a su mejor amigo: Luis (Martin Altomaro), quien desde hace años lleva una vida monótona, encerrado en un cubículo de oficina y sobreviviendo en un matrimonio que no da más. Este encuentro sólo tiene un objetivo: completar el maratón fiestero Guadalupe-Reyes bebiendo alcohol 26 días seguidos y de paso recuperar su antigua amistad. ¿Lo habrán logrado?


Por supuesto sabes la respuesta y cómo acabó todo, pero esa no es la cuestión; lo que importa es cómo Salvador Espinosa (Club de cuervos), director de la cinta, decidió contar la historia de este par de personajes cuarentones con ganas de salir de fiesta. La conexión actoral entre Altomaro y Medina es quizá, lo mejor que podrás ver en toda la película, su innegable carisma les ha colocado dentro del selecto grupo de los intérpretes más activos en cine y televisión en los últimos años. Y esa cualidad se nota.


Es verdad, vuelven a la pantalla grande con personajes que, a pesar de tener ciertas modificaciones, siguen el patrón de otros tantos que ya han tenido en su carreras: Altomaro es el tipo amable, bonachón que a todo mundo le cae bien; Medina es el molde perfecto para representar papeles ligados a un alto estatus socioeconómico dentro de un elegante traje de corte italiano y sí, con gafas oscuras. A pesar de esto, son capaces de meterse con elocuencia en la historia de Guadalupe Reyes y realmente provocar risas por la simpleza de sus decisiones y comportamientos.


A diferencia de la gran mayoría de comedias mexicanas en este caso puede percibirse con mayor claridad el tema de la edad y cómo es un factor de peso, en ocasiones de preocupación y fuerte carta de inspiración; gran parte de las situaciones tienen como raíz un rasgo distintivo de todos aquellos que han llegado al cuarto piso o están cerca de él, por ello, quizá, no todo el público realmente consiga una conexión especial. 


Esto no demerita el timing cómico de sus protagonistas o del libreto firmado por Erik Zuckermann, Harald Rumpler y Marcos Bucay y que por cierto tiene anécdotas verdaderas de Martin Altomaro y Juan Pablo Medina entre sus lineas. Sin embargo, la dirección de Salvador Espinosa trastabilla en distintos momentos permitiendo que la película entre en un sube y baja en su narrativa y únicamente sea sostenida por las ocurrencias del guion, haciendo pensar que no hubo nadie al timón.


Guadalupe Reyes
es una cinta en la que debes tener en mente que su objetivo principal antes de sentarte a verla es: hacer reír con torpes y desenfrenadas situaciones de dos hombres que buscan completar este maratón fiestero únicamente con alcohol en sus venas. No hay más, ¿es una producción de fórmula? Sí; ¿plantea una propuesta única para el cine nacional? Para nada, sin embargo, es fiel a su planteamiento original


¿Te gusta reírte con películas irreverentes y no buscas una profunda experiencia cinéfila? Bueno, para eso está hecha, basta de buscarle complejidad artística que claramente no hay y al final está bien, también se requieren de torpezas para dibujarnos una sonrisa de vez en cuando y si es protagonizada por el carisma de Altomaro y Medina, mejor.

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