Ahora que ingresan a su tercer año en el trabajo, estos novatos han aprendido a superar la maldición de los estudiantes de segundo año: que un poco de conocimiento es algo peligroso. Con un poco más de experiencia a sus espaldas, comienzan a darse cuenta de que el uniforme que está dando forma a su identidad profesional también ha comenzado a darles forma como personas. También están empezando a aprender que a veces, para definir quién eres, primero debes sacrificar quién solías ser... incluso si todavía te estás dando cuenta.