Ni Jack Nicholson se atrevió: la comedia navideña calificada como "basura" que hoy es una obra maestra del humor negro
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Si quieres empezar el año con una risa incómoda, amarga y sorprendentemente honesta, esta película sigue siendo una gran elección. No te hará creer en la Navidad pero sí en el poder del humor negro.

Aunque ya estamos en 2026, hay algo curioso que pasa cada inicio de año: seguimos buscando refugio en películas navideñas como Mi pobre angelito, El Grinch y El expreso polar. Tal vez por costumbre, por nostalgia o porque enero siempre se siente un poco cuesta arriba. El volver a clásicos reconfortantes y historias que ya conocemos de memoria siempre funciona como una cobija emocional.

Ahí entran títulos que nunca pasan de moda, esos que se siguen viendo incluso cuando el árbol ya está guardado en el clóset. Algunos apuestan por el optimismo total, otros por la comedia familiar, y unos más se atreven a dinamitar por completo el espíritu navideño. Justo esos son los que, con el tiempo, terminan envejeciendo mejor.

Durante años, las películas navideñas parecían intocables. Todo tenía que ser bonito, moralmente correcto y apto para toda la familia. Pero a principios de los 2000, alguien decidió hacer exactamente lo contrario: tomar el mito de Santa Claus y arrastrarlo por el lodo, el alcohol y el cinismo más absoluto.

El Santa más miserable del cine

La película es Un Santa no tan santo, también conocida como Bad Santa en inglés, dirigida por Terry Zwigoff. Estrenada en 2003, la cinta sigue a Willie, un ladrón alcohólico, grosero y profundamente miserable que se disfraza de Santa Claus cada Navidad para robar centros comerciales junto a su cómplice.

Nada en la película busca caer bien. Los personajes son desagradables, los chistes son incómodos y la corrección política brilla por su ausencia. Y justo por eso funciona. Donde otros ven que hay cinismo sin propósito, es precisamente sobre lo que la película se construye: una sátira feroz sobre la hipocresía, el consumo y la falsa moral navideña.

El papel que casi fue de otra leyenda

Lo más curioso es que Willie pudo haber tenido otro rostro. El guion circuló primero por manos muy distintas. Se le ofreció a Bill Murray, quien venía de brillar en Los excéntricos Tenenbaums, pero terminó declinándolo para protagonizar Perdidos en Tokio.

Después, el proyecto llegó a Jack Nicholson, quien estaba encantado con el guion y listo para asumir el reto. Sin embargo, tuvo que rechazarlo por un conflicto de agenda con el rodaje de Alguien tiene que ceder. Así, el papel terminó en manos de Billy Bob Thornton, quien lo convirtió en uno de los personajes más memorables del cine de comedia.

Humor negro con corazón, aunque no lo parezca

Lo que muchos no vieron en su momento es que Un Santa no tan santo no se queda solo en la provocación. Debajo de los insultos, el alcohol y la miseria, hay una historia sorprendentemente humana. Willie es un desastre, pero también es alguien roto, incapaz de encajar y convencido de que no merece nada mejor. Pero la relación que desarrolla con un niño solitario, aunque incómoda y extraña, se vuelve emotiva y lo impulsa.

Con el paso de los años, Un Santa no tan santo ha sido reevaluada. El público empezó a entender que su vulgaridad no era porque sí y que su humor ofensivo apuntaba hacia algo más grande: la falsedad del espíritu navideño vendido como producto. Hoy puedes disfrutarla en Prime Video.

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