Por qué 'Interestelar' sigue siendo científicamente "posible": El detalle del agujero negro que dejó a los físicos sin palabras
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

A más de una década de su estreno, 'Interestelar' sigue funcionando porque no separa la emoción del asombro científico.

Interestelar es de esas películas que no se quedaron atrapadas en la conversación desde su año de estreno. Christopher Nolan armó una historia enorme, con viajes espaciales, agujeros de gusano, planetas imposibles y un padre tratando de volver con su hija mientras el tiempo se le escapa de las manos. Tenía un elenco de lujo, con Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain y Michael Caine, además de una música de Hans Zimmer que todavía suena como si alguien hubiera metido una catedral dentro del espacio.

Pero su fuerza no está solo en lo emocional ni tampoco en su escala visual, aunque pocas películas recientes han filmado el cosmos con esa mezcla de grandeza y soledad. Lo que muchos espectadores quizá no notaron en la primera vuelta es que Interestelar no trató la ciencia como decoración. Detrás de una de sus imágenes más famosas había ecuaciones reales, asesoría científica seria y un físico que años después ganaría el Premio Nobel.

Gargantúa no salió de la nada

El detalle está en Gargantúa, el agujero negro alrededor del cual gira buena parte de la película. La imagen inmensa, luminosa y casi hipnótica no fue diseñada para que se viera cool. Kip Thorne, físico teórico de Caltech y ganador del Nobel de Física en 2017 por sus contribuciones decisivas a LIGO y la observación de ondas gravitacionales, trabajó como asesor científico de la película y ayudó a construir una representación visual basada en la relatividad general de Einstein.

La idea era clara: si iban a mostrar un agujero negro, no bastaba con poner una esfera oscura rodeada de luces bonitas. El equipo de efectos visuales de Double Negative desarrolló un software llamado DNGR, diseñado para calcular cómo se comportaría la luz cerca de un agujero negro en rotación. Un artículo firmado por Oliver James, Eugenie von Tunzelmann, Paul Franklin y el propio Thorne, explica que Interestelar fue la primera película de Hollywood que intentó representar un agujero negro como lo vería alguien cercano a él.

Antes de la primera foto real

Hay otro detalle que vuelve todo más loco: Interestelar llegó en 2014, cinco años antes de que el mundo viera la primera imagen real de un agujero negro, publicada en 2019 por el Event Horizon Telescope. La foto científica y Gargantúa no son lo mismo pero la coincidencia visual dejó a muchos con la boca abierta.

Cuando apareció la imagen real, la conversación volvió a Interestelar de inmediato. No porque Nolan hubiera adivinado el universo como acto mágico, sino porque la película había hecho algo poco común: tomarse en serio la física antes de convertirla en espectáculo. Gargantúa no era una ocurrencia. Era una traducción visual de principios científicos que sí describían cómo se comporta la luz en condiciones extremas.

Lo científicamente posible no significa fácil

Decir que Interestelar es científicamente posible no quiere decir que podamos subirnos mañana a una nave, atravesar un agujero de gusano y mandar mensajes desde una dimensión extraña detrás de un librero. La película se mueve entre física real, hipótesis serias y fantasía especulativa. Gargantúa y el resto de conceptos que aparecen en la cinta tienen bases científicas fuertes, aunque otros pertenecen a una zona mucho más imaginativa.

Pero es la mezcla de todo parte de su encanto. Nolan no usa la ciencia como algo definitivo, sino como un trampolín. Lo importante es que muchas de sus imágenes más recordadas no nacen de ignorar la física, sino de estirarla hasta donde la ficción todavía puede. Por eso sigue discutiéndose. No es realista en el sentido cotidiano: es plausible dentro de un marco científico.

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