‘Ceniza en la boca’ llegó a Cannes para presentar un retrato sobre los lazos familiares rotos por la migración, una historia que no es ajena para el mexicano Diego Luna.
Una de las primeras proyecciones que se realizaron en el Festival de Cannes fue la de Ceniza en la boca, la nueva película dirigida por Diego Luna cuyo guion fue adaptado de la novela homónima de Brenda Navarro. Tras su estreno, y recibiendo apoyo de Gael García Bernal y Alfonso Cuarón, el largometraje recibió una ovación de cinco minutos en la riviera francesa, abriendo una conversación en torno a la migración y la separación de familias.
En Ceniza en la boca conocemos la historia de Lucila (Anna Díaz), una chica de 21 años que viaja junto a su hermano pequeño desde México a Madrid para reencontrarse con su madre, quien los dejó atrás cuando eran niños para buscar una mejor oportunidad de vida en otro país. Cuando logran reunirse, la reconciliación no es como lo esperaban, pues los lazos sentimentales están fracturados y la madre es asfixiada por largas jornadas de trabajo que se apoderan de la vida de cualquier inmigrante que busca sobrevivir.
Luna reveló en una entrevista con El País que la novela llegó a sus manos mientras filmaba la serie de Prime Video Pan y circo y se encontraba buscando a un miembro de la escena literaria que pudiera hablar sobre la relación entre México y España desde una perspectiva mexicana. Fue así como conoció la obra de Brenda Navarro, cuyo libro leyó cuando su hijo tenía 14 años, la misma edad del personaje principal, y lo hizo sentirse familiarizado con la historia dada la situación de migración en su país natal. “La novela me atravesó en todos sentidos”, señaló el actor.
Sin embargo, la relación materna y como hijo que se retrata en el libro fue un aspecto clave para que conectara como director con el proyecto. “La novela no solo habla de migración, sino de cómo te vas creando la narrativa de tu vida. La hija vive un abandono, y solo cuando sea adulta y viaje hacia su madre descubrirá el otro lado de la historia. Para una es abandono; para la otra, sacrificio”, comentó el protagonista de Andor, quien es padre de dos hijos.
Para Diego Luna, trabajar en una industria tan demandante lo hace preocuparse por el tiempo que pasa con sus hijos y por ello planea sus proyectos conforme a la atención que puede brindarle a su familia. “Trato de contrarrestar esa ausencia de la figura materna y también la frialdad que me tocó vivir con mi padre”, declaró el actor, señalando que al leer la novela de Navarro se dio cuenta de que podía aportar mucho a la historia gracias a sus propias experiencias.
Ser padre y tener una relación con mis hijos como la que disfruto me ha permitido encarar 'Ceniza en la boca' desde otro lado.
Ceniza en la boca no solo ayudó a Luna a explorar su propio rol como padre e hijo, sino que también le ha dado la posibilidad de seguir incursionando en la dirección. “Lo más hermoso de esta profesión es que todo lo que he hecho como actor y productor me conforma para ser el director que soy y me ayuda a pulir mi voz. Hacía siete años que no dirigía ficción y me comían las ganas”, confesó. La nueva película dirigida por Diego Luna llegará a Netflix en Latinoamérica en 2027, después de su recorrido en cines.