La ópera prima de Kane Parsons es un thriller inquietante donde la atmósfera y el misterio terminan siendo mucho más perturbadores de lo esperado.
Hablemos de Backrooms, la ópera prima del youtuber y director Kane Parsons, protagonizada por Renate Reinsve y Chiwetel Ejiofor. La que me complace informarles parece ser todo lo que se ha dicho, valiendo completamente la pena.
Pero primero hablemos de qué trata esta película. Backrooms sigue a Clark, un vendedor de muebles con un severo problema de alcoholismo que poco a poco ha destruido su vida personal, incluyendo su matrimonio y su hogar. Del otro lado está Mary, una psicóloga marcada por un profundo trauma de infancia relacionado con la pérdida de su hogar y la gentrificación. Ambos terminan conectados cuando Clark descubre una especie de portal extraño escondido dentro de su tienda que lo lleva a un espacio infinito y completamente absurdo: los Backrooms. Y ya desde ahí, la película tiene un gran acierto.
Empezó haciendo videos de YouTube y ahora tiene el filme de terror más exitoso del año: ‘Obsesión’ de Curry Barker, el thriller que ya está rompiendo taquillaKane Parsons entiende perfectamente que el verdadero terror de los Backrooms no está necesariamente en monstruos o jumpscares, sino en la sensación constante de incomodidad que produce este espacio imposible. La película divide muy claramente dos mundos: por un lado, el “mundo real”, donde viven los personajes, construido con una estética inquietantemente estilizada donde desde el inicio sientes que algo está fuera de lugar. Y por otro lado, los propios Backrooms: espacios vacíos, interminables y absurdos que generan ansiedad simplemente por existir. Hay algo en esa estética limpia, silenciosa y extrañamente artificial que resulta profundamente perturbador.
De hecho, por momentos me recordó muchísimo a la incomodidad visual del hotel Overlook de El resplandor de Stanley Kubrick. Esa sensación de observar patrones, espacios y colores que no deberían generar miedo, pero aun así lo hacen. Kane Parsons aprovecha eso de manera increíble para construir una atmósfera donde constantemente quieres seguir explorando estos cuartos infinitos aunque también te aterra hacerlo. Y lo mejor es que mientras más avanza la película, más extrañas se vuelven las cosas.
UN DIRECTOR QUE CONOCE EL TERROR DESDE SU ORIGEN
Los Backrooms empiezan a introducir elementos completamente absurdos y sin sentido lógico, pero justamente eso es lo que vuelve tan fascinante el mundo de la película. Siempre quieres saber qué hay detrás de la siguiente puerta o qué nueva anomalía aparecerá después. Otro punto que agradecí muchísimo: los personajes no son idiotas.
Y parece algo mínimo, pero en el cine de terror eso ya se siente casi revolucionario. Porque estamos acostumbrados al típico protagonista que escucha un ruido extraño en el sótano y automáticamente decide bajar solo sin ninguna razón. Aquí no. Clark y Mary sí entran al horror movidos por curiosidad, pero una vez que entienden que están frente a un espacio completamente anormal, empiezan a tomar precauciones. Marcan rutas, dejan rastros y construyen reglas básicas para sobrevivir dentro de este laberinto imposible. Lo que hace que el terror funcione mucho mejor.
Porque la película no necesita volver tontos a sus personajes para meterlos en peligro. Y si a eso le sumamos actuaciones de Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve, el resultado termina sintiéndose mucho más sólido de lo que probablemente muchos esperaban de un proyecto nacido en YouTube.
De hecho, me encanta esta nueva etapa donde actores enormes están apostando por directores jóvenes con ideas arriesgadas. Ahí está Sally Hawkins trabajando con los RackaRacka en Bring Her Back o recientemente Penélope Cruz colaborando con Los Javis. Ya no importa tanto la experiencia o el nombre del director; lo importante es la idea. Aquí hay que agradecerle a A24 por seguir apostando por este tipo de cine de terror raro y ambicioso.
¿QUÉ ES LO QUE MENOS ME GUSTÓ DE 'BACKROOMS'?
Ahora bien, sí tengo una gran queja con la película y es que mientras más se acerca al tercer acto, Backrooms empieza a caer en una trampa que personalmente siento que le juega completamente en contra: querer explicar demasiado. Porque el mundo que construye la película ya es suficientemente perturbador e interesante por sí solo como para necesitar agregar más misterios encima. Hay una subtrama relacionada con el personaje de Mark Duplass que honestamente sentí completamente innecesaria.
Y el problema no es que esté mal escrita; el problema es que rompe parte de la magia del misterio. Personalmente, me habría gustado muchísimo más que la película confiara en lo aterrador de lo desconocido en lugar de intentar abrir nuevas preguntas que claramente parecen existir para justificar futuras secuelas. Porque justamente el terror de estos espacios irreales funciona mejor cuando no entiendes qué demonios está pasando.
Es como si al final de El resplandor alguien empezara a explicar detalladamente por qué el hotel está embrujado. No hace falta. El misterio ya era suficientemente aterrador por sí solo. Pero más allá de este detalle, terminé disfrutando muchísimo la experiencia.
Como lo dije anteriormente, Backrooms demuestra que Kane Parsons entiende perfectamente cómo construir atmósferas incómodas, personajes inteligentes y terror psicológico desde lo visual. Y aunque el final intenta ser más complejo de lo necesario, el viaje sigue siendo suficientemente perturbador e interesante como para convertirse en uno de los debuts de terror más llamativos del año.
Para mí, esta película se queda con un sólido 4 de 5 estrellas. Es un gran debut, un mundo fascinante y un final que intentó ser más profundo de lo que necesitaba ser.