Por ahora, no hay confirmación oficial de 'Mujer bonita 2'. Lo único claro es que Richard Gere no se niega a la idea.
Hollywood lleva años demostrando que prácticamente nada se queda enterrado para siempre. Top Gun volvió décadas después con Tom Cruise retando aviones. Beetlejuice regresó con Tim Burton y Michael Keaton como el fantasma exorcista más incómodo de todos. Un príncipe en Nueva York tuvo una secuela no tan exitosa como la primera. Desde continuaciones hasta franquicias que parecían cerradas, todas encontraron la manera de revivir con nostalgia, nuevos públicos y plataformas dispuestas a apostar por recuerdos muy queridos.
Pero hay películas que parecen más difíciles de tocar. No porque falten ganas, sino porque su encanto depende de un equilibrio muy específico. Mujer bonita es una de ellas: Julia Roberts caminando por Rodeo Drive, Richard Gere con traje impecable, una canción de Roxette sonando como declaración romántica y una fantasía noventera que, vista hoy, pertenece por completo a otra época. Aun así, la pregunta sigue apareciendo cada cierto tiempo: ¿podría existir una secuela?
Richard Gere solo volvería con una condición
Richard Gere acaba de poner sobre la mesa su único requisito para regresar como Edward Lewis en una posible continuación de Mujer bonita. El actor fue bastante claro: todo dependería de que existiera un buen guion. Nada de volver por volver, nada de hacer una secuela solo porque la nostalgia vende boletos o porque internet se emociona con reunir parejas clásicas del cine romántico.
La respuesta suena sencilla, pero dice mucho. Gere no cerró la puerta por completo, aunque tampoco dejó una promesa flotando en el aire. A sus 75 años, el actor parece tener claro que una película como Mujer bonita no podría regresar con cualquier pretexto. Edward y Vivian no son personajes cualquiera para el público. Son parte de una generación que aprendió a ver las comedias románticas con limusinas, hoteles de lujo y finales imposibles de los noventa.
El problema es que un buen guion no garantiza lo más importante: el regreso de Julia Roberts. Y sin ella, la idea pierde muchísimo peso. Mujer bonita no fue solo una película de Richard Gere ni una historia de empresario millonario que se enamora. Fue, sobre todo, la explosión definitiva de Roberts como estrella mundial. Vivian Ward tenía la sonrisa, el descaro, la vulnerabilidad y esa energía que se comía la pantalla.
Julia Roberts no parece tan convencida
Julia Roberts ha hablado con mucha más cautela sobre la posibilidad de volver a ese universo. La actriz ha dejado claro que hoy no se siente en el mismo lugar para interpretar a Vivian otra vez, entre otras cosas porque los tiempos cambiaron y ella también. No es desprecio como tal, sino lucidez bastante entendible: hay personajes que pertenecen a un momento muy concreto de la vida y de la cultura pop.
Además, Mujer bonita es una película que hoy se mira con otros ojos. En 1990 fue una fantasía romántica enorme, un cuento de hadas moderno sobre una trabajadora sexual y un hombre rico que terminan enamorándose en Beverly Hills. También fue una cinta construida desde una mirada muy de su tiempo, con elementos que actualmente generarían discusiones mucho más incómodas. Una secuela tendría que saber dialogar con eso sin ponerse sermoneadora ni hacerse la que nada pasó.
Ahí está el verdadero reto. No bastaría con reunir a Gere y Roberts, ponerlos en un hotel elegante y soltar otra canción nostálgica. Habría que encontrar una razón para volver a Edward y Vivian 35 años después. ¿Qué pasó con ellos? ¿Siguieron juntos? ¿La fantasía sobrevivió a la vida real? Preguntas difíciles para una película que muchos recuerdan como puro encanto.