Una serie para acelerar el pulso, otra para incomodarse con gente elegantemente furiosa y una más para jugar al detective desde el sillón.
Junio casi se acaba y Netflix todavía tiene suficientes trucos como para arruinar cualquier intento de dormir temprano. Entre estrenos, regresos, series que acaban de llegar al catálogo y joyas que de pronto vuelven a circular, la plataforma sigue jugando a eso que mejor sabe hacer: convencerte de poner un episodio más. El cierre de mes siempre tiene algo pendientes pero también de descubrimiento tardío.
El catálogo se mueve tan rápido que muchas series pasan de largo aunque tengan todo para enganchar. A veces es una producción nueva con mucho ruido. Otras, una serie de hace algunos años que encuentra segunda vida en streaming. Para cerrar junio con buen maratón, hay tres opciones que vale la pena tener en la mira.
'The Last Ship': acción, pandemia y una misión imposible
La primera es The Last Ship, una serie de acción postapocalíptica que llegó a Netflix con el tipo de premisa que se vende sola: una pandemia global acaba con buena parte de la población y la tripulación de un destructor naval se convierte en una de las pocas esperanzas para encontrar una cura. Eric Dane interpreta al capitán Tom Chandler, un hombre obligado a sostener el orden cuando el mundo dejó de tenerlo. Sutil no es, pero sí bastante efectiva.
La serie tiene ese sabor de producción televisiva de acción de los 2010: barcos militares, amenazas globales, decisiones de vida o muerte, tensión política y personajes que siempre parecen estar a minutos de perderlo todo. Michael Bay estuvo involucrado como productor ejecutivo, y eso se nota en la escala, en el espectáculo visual y en la forma en que cada episodio se siente más grande de lo esperado.
'Bronca': el enojo que se convirtió en serie de prestigio
La segunda opción es Bronca, que volvió a Netflix con una nueva temporada y un elenco completamente distinto. La primera entrega, protagonizada por Steven Yeun y Ali Wong, convirtió un pleito vial en una espiral de resentimiento, ansiedad, ego y destrucción personal. Era una comedia negra pero también una radiografía bastante cruel de gente agotada tratando de no romperse frente a todos.
La segunda temporada cambia de escenario y sube la apuesta con Oscar Isaac, Carey Mulligan, Charles Melton y Cailee Spaeny en una historia de parejas, secretos y tensión dentro de un ambiente de club de campo. El pleito ya no nace de un accidente en la calle, sino de relaciones quebradas, poder social y una guerra emocional disfrazada de buenos modales. Todo se ve más elegante, pero la rabia sigue siendo igual de fea.
'Run Away': Harlan Coben vuelve con secretos familiares
La tercera es Run Away, otra adaptación de Harlan Coben, uno de los autores que Netflix ha convertido en fábrica de maratones. Sus historias suelen arrancar con una desaparición, una mentira del pasado o una foto que no debería existir, y de ahí empiezan a salir secretos familiares como cucarachas cuando prendes la luz. Esta miniserie sigue esa tradición con una historia de padre desesperado, hija perdida y un caso criminal que se complica rápido.
James Nesbitt interpreta a Simon, un hombre que busca a su hija fugitiva y termina metido en una red de secretos capaz de destruir a su familia. La serie tiene ocho episodios, duración perfecta para verla en un fin de semana sin sentir que firmaste contrato de permanencia. Además, viene con ese sello Coben que ya muchos conocen: giros, sospechosos por todos lados y una sensación de que cada personaje está guardando una versión alternativa de la verdad.