El ganador del Oscar anhelaba convertirse en el guardabosques de Hogwarts, pero un elemento que no podía cambiar de su personalidad lo hizo perder el papel ante Robbie Coltrane.
Harry Potter llegó a la pantalla grande en 2001 de la mano de Chris Columbus, el director detrás de clásicos como Mi pobre angelito y Papá por siempre, y aunque era un estadounidense al otro lado del mundo, sabía bien lo que era necesario para envolver al espectador en la atmósfera descrita por J.K. Rowling en su saga literaria, incluso si eso significaba dejar ir a una de las estrellas más grandes de Hollywood.
Al momento de seleccionar al elenco para la producción, Columbus rechazó la propuesta actoral de Robin Williams con tal de no serle infiel al mandato que él mismo se impuso al momento de crear el universo para la pantalla grande. Dicho mantra lo obligaba a contratar a talento únicamente británico, por lo que era imposible que el actor estadounidense se integrara al elenco.
Los estadounidenses no son aceptados en Hogwarts
El ganador del Oscar por Mente indomable quería interpretar alguno de dos personajes: Hagrid o Remus Lupin. El mismo Williams confesó a The New York Post que anhelaba uno de ellos, pero Columbus le cortó las ilusiones rápidamente debido a su nacionalidad, que va ligada directamente a su acento. “Había un par de papeles que habría querido conseguir, pero había una restricción a los actores estadounidenses”, confesó el intérprete.
Janet Hirshenson, la directora de casting del proyecto cinematográfico, confirmó la información a The Huffington Post años después cuando explicó que la regla desde el día uno era que todo el elenco debía ser británico: “Una vez que le dijo ‘No’ a Robin, no iba a decirle que sí a cualquier persona, eso era certero”, aseguró Hirshenson al periódico.
El universo de J.K. Rowling no es mágico sin una atmósfera completamente británica
Fue así como Robbie Coltrane se quedó el papel de Rubeus Hagrid en sus manos, inmortalizándose para siempre como el guardabosques que mantiene una estrecha amistad con el trío de amigos más problemático del castillo Hogwarts: Harry (Daniel Radcliffe), Hermione (Emma Watson) y Ron (Rupert Grint); todos británicos, por cierto.
La razón de solo contratar a talento británico era sencilla y no era una cuestión de xenofobia, pues en 2021, Columbus declaró a Total Film que aunque el mandato fue complejo para él, no había nada que podía hacer, pues solo así preservaría la autenticidad del mundo mágico de Rowling y ningún mal acento debía tener la oportunidad de arruinar la adaptación.