'La Odisea', que acaba de llegar a los cines, sí entró en esa categoría: fue el rodaje más duro de su trayectoria, pero también uno de los que más orgullo le dejaron.
Matt Damon conoce bien esa parte poco glamorosa del cine en la que un personaje comienza a construirse mucho antes de que aparezcan las cámaras. Para Jason Bourne tuvo que entrenar como una máquina. En Invictus trabajó para moverse como un jugador de rugby. Y en Misión rescate pasó buena parte de la película prácticamente solo, cargando la historia sobre los hombros. Su carrera está llena de papeles que exigieron algo más que aprenderse los diálogos.
A los 55 años, el actor volvió a ponerse a prueba para interpretar a Odiseo en La Odisea, la gigantesca adaptación de Christopher Nolan del poema de Homero. No bastaba con verse fuerte: debía parecer un hombre capaz de sobrevivir una guerra, cruzar mares y seguir caminando después de años lejos de casa. Nolan quería una figura delgada, resistente y marcada por el cansancio, no el cuerpo perfectamente inflado de un superhéroe.
Una fecha en el calendario cambió toda su rutina
Para Damon, la parte más útil de aquella preparación no fue un ejercicio secreto ni una dieta milagrosa. Fue saber que había un día concreto en el que tendría que plantarse frente a la cámara usando la ropa de un guerrero griego. Tener esa llegada a la vista hizo que tratara cada entrenamiento, cada comida y las horas de recuperación como partes del mismo trabajo.
El actor explicó que ponerse en forma para una película termina ocupando todo el día. El gimnasio solo representa una parte. Pero el resto ocurre cuando decides qué vas a comer, a qué hora debes dormir y cuánto puede exigirse el cuerpo antes de volver a entrenar. La rutina deja de ser una actividad aislada y se convierte en la manera en que organizas prácticamente todo.
El resultado fue una pérdida cercana a los 15 kilos. Damon llegó a pesar alrededor de 167 libras, poco más de 75 kilos, una cifra que no veía desde sus años de preparatoria. Además de trabajar con su entrenador habitual, eliminó el gluten y siguió un plan diseñado para verse "delgado, pero fuerte", la descripción que Nolan tenía en mente para su Odiseo.
Filmar 'La Odisea' fue más parecido a irse de expedición
El esfuerzo no terminó cuando empezó el rodaje. La Odisea llevó a su elenco por costas, montañas y escenarios naturales repartidos entre países como Grecia, Italia, Islandia, Escocia y Marruecos. Nolan filmó la producción con cámaras IMAX y apostó por locaciones reales, enormes grupos de extras y condiciones que no siempre podían controlarse desde una cómoda silla frente a un monitor.
Algunas jornadas comenzaban con caminatas de más de 20 minutos para llegar al set. Los actores tenían que subir cargando parte del vestuario y sus propias armaduras, mientras el equipo trasladaba cámaras y material por terrenos nada amigables. Mientras Tom Holland avanzaba con una facilidad dejando atrás a más de uno, Damon entendió pronto que interpretar a un héroe exhausto no requería demasiado esfuerzo de imaginación.
La alimentación tampoco era fácil. Durante la filmación en Favignana, una isla de Sicilia, Damon tenía enfrente pasta, pizza, quesos y embutidos que no podía tocar mientras sus compañeros comían con absoluta tranquilidad. Él lo recordó como una pequeña tortura, quizá una de las pruebas menos mitológicas del viaje, pero bastante efectiva para medir la fuerza de voluntad de cualquiera.
Damon no habló de esta preparación como una receta que cualquier persona deba copiar. Se trató de un proceso planeado alrededor de una película, con apoyo profesional y una meta física muy específica. Aunque considera que esta transformación se hizo de manera saludable, también reconoce que ya no está dispuesto a llevar su cuerpo a ciertos extremos como lo hizo al comienzo de su carrera.