Crítica: Jason Statham hace funcionar 'Código: Venganza' con brutales escenas de acción, pero la historia no se mantiene a la misma altura
Víctor Gómez
-Colaborador de Base de Datos
Comunicólogo por profesión y cinéfilo empedernido por convicción. Crecí entre Hogwarts, Marvel y una galaxia muy, muy lejana. Entre clásicos, blockbusters y joyas ocultas, siempre busco una película que me sorprenda.

Un thriller de conspiraciones, peleas y venganza que llega a los cines de México para demostrar que el actor británico todavía sabe cómo repartir golpe

Hay actores que parecen tener un género cinematográfico reservado para ellos, y Jason Statham es, sin duda, uno de los rostros más reconocibles del cine de acción contemporáneo. Desde personajes con un pasado peligroso hasta expertos en combate que terminan involucrados en situaciones cada vez más complicadas, el actor británico ha construido una carrera marcada por la acción, las persecuciones y los enfrentamientos cuerpo a cuerpo.

Ahora, con Código: Venganza, retoma esta fórmula para ponerse nuevamente en el centro de una historia cargada de acción, conspiraciones y una carrera contrarreloj por descubrir la verdad.

Tras su reciente aparición en El guardián: Último refugio, Statham comparte pantalla con Annabelle Wallis, Roland Møller y Jason Wong en este thriller de acción dirigido por Jean-François Richet, quien apuesta por grandes enfrentamientos cuerpo a cuerpo y una buena dosis de adrenalina para todos los fanáticos del género.

¿De qué trata ‘Código: Venganza’?

Aquí seguimos la historia de Cole Reed, un antiguo agente de las Fuerzas Especiales y expolicía de Nueva York que ahora trabaja como especialista en seguridad privada. Su vida aparentemente tranquila da un giro cuando presencia el asesinato de su jefe multimillonario, Tibu (Ramon Tikaram). Tras ser incriminado por este crimen, se convierte en el hombre más buscado del mundo y comienza a ser perseguido por agentes policiales y mercenarios privados que harán todo lo posible por silenciarlo.

Sin nadie en quien confiar ni un lugar seguro al que acudir, Reed aborda un buque de carga para encontrar al verdadero asesino, pero a medida que se adentra en su misión para vengar la muerte de su mejor amigo, descubre una conspiración internacional mucho más grande de lo que imaginaba. Con el tiempo en su contra, tendrá que recurrir a sus habilidades para abrirse paso, limpiar su nombre y detener al responsable detrás de todo.

Cuando los golpes compensan las carencias

Con propuestas mucho más efectivas como Monkey Man: El despertar de la bestia, Nadie o la saga de John Wick, actualmente es difícil que una película de este tipo logre destacar frente a otros referentes del género. Para bien y para mal, muchas de estas promociones han intentado replicar su tono y premisa, haciendo que esta fórmula se sienta cada vez más repetitiva.

Código: Venganza tampoco escapa de esto, aunque encuentra su principal fortaleza en las escenas de acción. En lugar de depender de grandes persecuciones y explosiones, la película aprovecha el espacio reducido del barco carguero para crear enfrentamientos brutales en pasillos estrechos que funcionan bastante bien y permiten que cada golpe tenga mayor impacto.

El uso de la oscuridad también ayuda a generar tensión y una sensación constante de claustrofobia, haciendo que el espectador espere que en cualquier momento aparezca un nuevo enemigo mucho más fuerte que el otro. Además, es de admirar el casi nulo uso del CGI, pues lo que la hace especial son los efectos prácticos que hacen que las peleas y la violencia se sientan mucho más físicas y realistas, volviendo cada secuencia única.

Una historia que no termina de convencer

El problema aparece justo cuando la película intenta darle a su historia el mismo peso que a la acción. La conspiración que mueve la trama tiene algunos momentos interesantes, pero sigue sin ser lo suficientemente sólida para mantener el interés durante toda la película. Muchos de sus elementos resultan familiares para quienes están acostumbrados a este tipo de producciones y, en lugar de generar curiosidad, terminan haciendo que sea sencillo anticipar hacia dónde se dirige.

Si bien Jason Statham ha demostrado tener un enorme carisma en películas como El Transportador, Megalodón y como Deckard Shaw en la franquicia de Rápidos y Furiosos y su spin-off Hobbs y Shaw, en esta ocasión hace lo que puede con un personaje sumamente débil. Cole Reed funciona como el vehículo perfecto para las escenas de acción, pero fuera de ellas tiene poco que ofrecer. A pesar de que Statham cumple medianamente con el papel, sus pocos diálogos tampoco ayudan demasiado a darle mayor personalidad.

Afortunadamente, Annabelle Wallis consigue aportar algo más de profundidad a la historia como una aliada clave, mientras que Roland Møller se destaca como el antagonista que, gracias a su presencia intimidante, consigue robarse la pantalla cada vez que aparece, a pesar de que su interpretación en algunos momentos roza demasiado en lo caricaturesco.

De menos a más… y de vuelta

Aunque Código: Venganza tiene un inicio un tanto lento que puede llegar a ser tedioso, la espera termina siendo bien recompensada cuando la película finalmente entra de lleno en la acción. El sigilo, las peleas armadas y los frenéticos enfrentamientos consiguen darle un ritmo mucho más entretenido a la historia, permitiendo que Jason Statham saque a relucir aquello que mejor sabe hacer.

Sin embargo, la cinta vuelve a tropezar con sus diálogos, que en varios momentos se sienten poco naturales, predecibles y carentes de fuerza. Algunas conversaciones parecen estar ahí únicamente para hacer avanzar la trama, sin aportar demasiado a los personajes ni a la historia.

Justo cuando parece que la película va a terminar, el ritmo vuelve a desplomarse para retomar una trama planteada desde el inicio que se resuelve demasiado rápido. Este cierre termina sintiéndose apresurado, casi como si fuera algo improvisado que fue agregado de último momento, por lo que resta fuerza a una película que, hasta ese momento, había encontrado en la acción su principal virtud.

Al final, ‘Código: Venganza’ no pretende reinventar el cine de acción ni alejarse demasiado de la fórmula que Jason Statham ha utilizado durante buena parte de sus últimos proyectos. Es una película que cumple con entregar lo que promete y que puede ser una buena opción para quienes buscan una historia sencilla, sin demasiadas complicaciones y con suficiente acción para pasar un buen rato en el cine.

Sin embargo, quienes busquen algo más arriesgado y diferente probablemente encontrarán una experiencia más predecible, monótona y olvidable. A pesar de todos sus tropiezos, la cinta demuestra que Jason Statham continúa siendo uno de los mayores atractivos de este tipo de producciones.

Puede que Código: Venganza no sea una de sus películas más memorables, pero cuando se concentra en la acción y deja que el actor haga lo que mejor sabe, consigue funcionar y ofrecer algunos momentos bastante disfrutables para los fanáticos del género y de la filmografía del intérprete británico.

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